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lunes, 3 de julio de 2017

Anestesia epidural

A Marisa se le averió el coche y, por tanto, su buen humor. En el garaje fueron claros: Tardarían siete días. Cecilio, compañero de trabajo de Marisa, se ofreció a llevarla a su domicilio. Aceptó porque era de fiar. “Para. Aquí es. Ya sabes donde tienes tu casa.”. Durante el camino hablaron del tiempo. Ella comentó que a partir de los 36 años sentía en su cogote el viento desagradable de los 40. Él, a sus 51, no creía que estaba, como dicen, en la edad de la infidelidad. 

A Cecilio le esperaba en su hogar la rutina de todos los días: Comer con su esposa y después un rato de televisión. Vieron un desfile de modelos en ropa interior en tonos azul verdoso. Cambiaron de canal.

“Eres mi chofer predilecto” dijo Marisa por teléfono a su compañero de trabajo y añadió: “Mañana dispondré de mi coche. ¿Me llevas hoy también?”. Cuando llegaron, Cecilio no esperaba que ella le invitase a tomar una cerveza. Era un día caluroso. “Sírvete tú mientras yo me ducho”. A los cinco minutos la vio salir apresuradamente del baño en ropa interior. Era azul verdosa, como la del desfile de modelos que vio con su mujer. De pronto sintió como cuando le administraron anestesia epidural. En este caso podía andar y correr. Ni se despidió de la buena compañera que se vestía en el dormitorio.

martes, 14 de julio de 2015

"Pablo Iglesias me recuerda a los charlatanes de feria"

Hace dos  noches  pregunté a la sicóloga compostelana  Pilar Enjamio:
-¿Se siente cómoda en este momento?
-Ahora  mismo estoy agotada y deseando darme un baño en la piscina y dejar la mente en blanco,  limpia, libre. Hoy  he tenido un día nefasto. No soporto la falta de palabra en la gente y la osadía e ignorancia de los que sin ser profesionales opinan como si lo fueran.
-Lo dejamos para otra ocasión, le dije.
Pilar ha escrito su primer libro. Se titula  “Entre la furia y la calma”..En la portada  galopan unos caballos  como si fueran al encuentro de la autora. El protagonista invisible de la obra es su padre y el paisaje, Andalucía. A él y a esta tierra le debe su bienestar y su felicidad.
Dos días después.
-¿Sabe que Olvido Hormigos presentará en El Corte Inglés de Sevilla  su  novela erótica “El abrazo infiel”?
-No.
-¿Va a venir usted  a firmar ejemplares de su obra en estos grandes almacenes?
-Lo haré primero en Compostela. En cuanto a Sevilla,  está aun por decidir. Le ruego que no compare mi libro con la descripción sin escrúpulos de  una infidelidad.con un móvil económico. Mi obra trata de menores desaparecidos, de mujeres maltratadas y de nuevas terapias de una profesional de la psicología destinada a la autoayuda.
-Pose sus ojos de psicóloga en los de Manuela Carmena y cuente lo que le  dicen.
-Tiene ganas de hacer cosas pero a veces creo que se pregunta: “¿Donde me he metido? Esto es más difícil de lo que creía.”

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Pinta un corazón

Me dices que escuchas ahora más fuerte los pasos del tiempo. Quizá le hayan crecido los pies. Es natural que tu calendario personal se desangre fecha a fecha, y que tengas lagunas de memoria. Llénalas de peces de colores. A propósito, no vayas hoy al concierto. Obligan a contar tres recuerdos, muy personales, ante el público, para poder pasar por taquilla. Es una excentricidad del director de la orquesta. Mejor es que visites el Museo de la Creación. Allí encontrarás las últimas correcciones que hizo el creador con las palabras y tizas que le sobraron el quinto día: Añadió más confusión a la demencia. ¿Te acordarás de lo que acabo de decirte?
Mañana te preguntaré por los miedos que tenías cuando eras niño. Quizá son los mismos de ahora. No te fatigues intentando recordar mi nombre. Guardate el esfuerzo para algo más importante. Toma este folio y este lápiz. Ahora pinta un corazón. Si te sale lleno de ternura, seguro que será un corazón de mujer.

sábado, 10 de mayo de 2014

Ensayo de fidelidad

No se conocían. Durante la concurrida reunión se hablaron con los ojos. Gastaron todo el capital emotivo de sus miradas. Se leyeron los pensamientos. Sintieron cómo se aproximaban sus inesperados afectos. Al terminar la velada comprendieron que sólo estaban diseñados para verse desde lejos: En la puerta a ella le esperaba el comportamiento apasionado de su pareja y a él su novia, el mejor regalo que le había dado la vida.