viernes, 29 de septiembre de 2017

Oh Pasqual Maragall de ayer: ¡qué lástima tu Alzheimer de hoy!


El próximo 1 de octubre habrá muertos y, para mayor dolor, muertos que no servirán para nada, según ha escrito en “Religión Digital” José Ignacio González Faus. Este jesuita, de 84 años, es doctor en Teología. Advierte en su artículo que hay profecías que se hacen con el deseo expreso de que no se cumplan.

González Faus explica que vamos a un encontronazo de talibanes: los de la policía patriótica por un lado y los de la destitución de quienes dudan por el otro. Y añade: En esos contextos  los muertos vienen muy bien: tener un mártir sirve para canonizar la propia causa. Y como esto vale para los dos bandos, lo probable es que los haya en ambas trincheras, quizás sin saber ni cómo ni por quién.
En su extenso artículo González Faus se acuerda de una persona muy querida en Cataluña y en su partido: Oh Pasqual Maragall de ayer: ¡qué lástima tu Alzheimer de hoy! 

viernes, 22 de septiembre de 2017

En Periodismo hizo de todo


Hace pocos meses Vargas Llosa hizo periodismo de investigación al descubrir que el gobierno de Maduro sólo se sostiene porque tiene "comprado" al Ejército, sobre todo a su alto mando. Si este Premio Nobel volviera a ejercer el periodismo procuraría que le pagasen bien lo que no le pagaron cuando tenía que recorrer todas las noches las comisarías de Lima para averiguar los muertos, los borracho.
Muy joven estuvo cerca del dinero. Encontró trabajo en un Banco como cajero y el primer día perdió 500 soles, que era el sueldo de un mes. A las 24 horas renunció al puesto y se dedicó a estudiar y a trabajar en un periódico. Después, como escritor, aprovechó su experiencia periodística en “Conversación en la catedral”, su tercera novela, publicada en 1969. (Foto con la esposa de Capriles) 

lunes, 18 de septiembre de 2017

El toro de la muerte

Me voy a dar un corto paseo por las expresiones “hacer el paseíllo”, “hacer el pasillo” y “hacerle el paseíllo”. Rafael Alberti hizo el paseíllo en la plaza de toros de Pontevedra con un traje de luces de Joselito El Gallo. Aquella tarde el poeta, que tenía 25 años, formó parte de la cuadrilla de Ignacio Sánchez Mejías porque el torero se lo pidió con insistencia. Después vio la corrida desde el callejón.

El futbolista Carles Pujol, cuando jugaba en el Barcelona, manifestó sin tapujos que como culé le dolía mucho hacer el pasillo en el Bernabéu. (El Real Madrid había sido campeón tres partidos antes de que finalizase la Liga)

El torero de Jerez Juan José Padilla (44 años) cuando triunfó en la plaza de toros de Villacarrillo (Jaén) se arropó con la bandera que le lanzaron desde el público. En la enseña se había posado el águila de los tristes recuerdos. El águila que estuvo en el escudo de España desde 1938 hasta 1981.

En los primeros años de esta águila “hacerle el paseíllo” a alguien era llevarlo a ver al toro de la muerte.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Las inolvidables Ramblas


La tarde del atentado en Las Ramblas escribí el comentario “Más persona que personaje” y lo dejé reposar. Cuando veía las imágenes que transmitían la Sexta y otros canales de televisión me acordé de ETA. En 1976 la banda cometió 17 atentados en Vizcaya. Aquel año el protagonista de mi historia era profesor titular de Derecho del Trabajo en la Universidad autónoma de Bilbao. Tenía 32 años. Con 41 fue nombrado ministro.

Más persona que personaje

Nos hallábamos en Manilva, en el chiringuito Tubalitas. Se llama como la playa donde está ubicado desde 1985. Su dueño es Juan Mateo Ordoñez. Tiene 80 años y buen carácter. Era la hora de comer. Con 39 grados de temperatura apetecía, desde donde nos encontrábamos, ver el agua del mar, que es muy fría y transparente. En esa tarea estaba yo cuando María Jesús, mi mujer, saludó a un hombre que cubría su cabeza con una gorra, llevaba gafas oscuras y sillas de playa en una mano.

Me preguntó ella si lo había conocido porque le sorprendió que mi saludo fuera tan frío. Le dije que no sabía quién era aquel hombre. Cuando me enteré de su identidad salí a su encuentro. Me vieron charlar y reír con él, el dueño del establecimiento y una de sus hijas. Los dos me dijeron que Manuel Chaves y su familia eran muy apreciados por ellos. Primero conocieron a los suegros de Chaves y a él desde que era ministro de Trabajo. En estos tiempos sienten por esta honrada persona lo mismo que cuando venía con escoltas. Chaves, antes de comer, se dio un chapuzón. Su esposa no lo perdía de vista.

(En la foto el ex presidente de la Junta de Andalucía cuando era ministro de Trabajo. Tiene a su derecha a un camarero y a la izquierda al dueño del chiringuito Tubalitas) 

domingo, 6 de agosto de 2017

El abrigo de Salvador Paniker

─¿Tiene porvenir la entrevista?
─Es un género periodístico que cada vez será más difícil por culpa del apresuramiento con que siempre se hacen.
Salvador Pániker acababa de pronunciar una conferencia en el Ateneo de Sevilla. Y hacía poco se había publicado su libro de entrevistas “Conversaciones en Madrid” que tuvo un éxito internacional.
─A casi todos sus entrevistados preguntó usted sobre la juventud, la vejez, la muerte…
─Sí. ¿Qué pasa con esto?
─Nada. Sólo quería saber por qué abordó esos temas.
─Porque son temas constantes de la condición humana. Me interesan mucho las actitudes de los hombres frente a la muerte.
(Él es ingeniero, filósofo, catalán como su madre. Su padre nació en la India.)
─¿Ha calculado qué tanto por ciento del éxito de su obra corresponde a sus entrevistados?
─Aunque parezca inmodestia, yo creo que si las mismas personas hubiesen conversado con otra persona, el libro no hubiese tenido ninguna repercusión, y quizá si yo hubiera conversado con otras, tampoco.
-¿Cuánto duraban sus conversaciones con los personajes?
-Mucho rato. Y una de las cosas que alcancé fue un clima de relax, porque yo no hacía un interrogatorio como este que me está usted haciendo.
─¿Con la entrevista se pretende desnudar al entrevistado?
─Sí, pero ¿usted ha conseguido desnudarme a mí, por ejemplo? No ha habido tiempo ni de quitarme el abrigo.

(Pániker hizo mucho por la “Asociación Derecho a morir dignamente” Ha fallecido a los 90 años. Tenía 49 cuando estuvo en Sevilla)

viernes, 4 de agosto de 2017

Le ha costado tanto dejar esta vida...


“Cuando lean esta carta yo me habré ido”.

Así comienza la misiva de Luís de Marcos que sufrió esclerosis múltiple durante más de diez años (Su caso me hace pensar en los campos de exterminio nazis).

Antes de comenzar a morir Luis dijo a su esposa que hiciera pública la carta en la que, entre otras cosas, manifestaba lo siguiente:

“Simplemente quiero decir que a mí me ha tocado sufrir una enfermedad que me ha llevado a luchar por uno de los derechos más básicos: el derecho al suicidio asistido. Ojalá podáis tener esa salida si llegáis a necesitarla.”

Su viuda ha manifestado en la SER que espera que nadie pase por el calvario que ha pasado su marido, al que tanto le ha costado dejar esta vida por culpa de la ley que no permite morir dignamente. En los campos a los que me he referido estaba prohibido cortar la soga del hombre que quería ahorcarse con ella 

lunes, 31 de julio de 2017

Susana y los viejos


Según la Biblia, Susana era la esposa de un hombre muy rico que tenía un hermoso jardín donde se reunían los judíos. Dos de ellos eran jueces. Estaban jubilados y obsesionados con dar rienda suelta a la sensualidad que les quedaba a costa de Susana. Como la joven no accedió a las pretensiones de los ancianos, ellos la acusaron de adulterio.
Esta historia la pintó en 1610 Artemisia Gentilesch (izquierda) cuando tenía diecisiete años. Con dieciocho fue violada por un pintor que era amigo de su padre.
En 1612 realizó "Judith decapitando a Holofernes" (derecha) Este hombre era un general asirio que quería hacer con la viuda Judith lo que los viejos con Susana.