jueves, 20 de julio de 2017

Nunca estuvo tan cerca del horror


Ernesto Sábato miró a su esposa y le dijo:
-Me tenéis nervioso viéndoos de pie.
-¿No íbamos a comer? respondió ella con ternura.
-Espérate un momentito.
-Enseguida termino, intervine yo.
-No se preocupe. ¿De qué hablábamos?
-Del fuego eterno. ¿Le gusta juzgar?
-No. Nunca he querido ser jurado de nada. Ni siquiera de ningún premio literario.
-Si a usted no le gusta juzgar, cómo hizo el informe sobre los crímenes de Estado cometidos en su patria por la dictadura militar y que lleva su nombre.
-Yo no lo he hecho. Lo ha realizado una comisión que tuve la desdicha de presidir porque me eligieron para esa tarea. Fue una experiencia tremenda y dolorosa.
-¿Cuánto duró?
-Nueve meses.
-Como una criatura.
-Como una criatura infernal. Nunca estuve tan cerca del horror. Tuvimos que recibir más de 50.000 páginas de testimonios terribles. 
-¿Quiénes se encargaban de tomar nota de los testimonios?
-Comenzamos el primer día con unas dactilógrafas, que eran unas chicas que venían del Ministerio del Interior. Al segundo día nos pidieron por favor que las releváramos porque no podían soportar tanto horror.
-Les deseo buen apetito.
(“Queda permitido que el pan de cada día tenga siempre el caliente sabor de la ternura”, escribió el poeta Thiago de Mello) 

miércoles, 19 de julio de 2017

Trampas en la guerra del 36


Los historiadores somos personas un tanto escépticas, porque le vemos la trampa a todo, dice el catedrático emérito de la Universidad de Córdoba José Manuel Cuenca Toribio.
-¿Incluso a la guerra del 36?
-Sobre la guerra civil, hoy, entonces y después hubo muchas trampas que, para mi dolor, seguirán por mucho tiempo.
─Suponga que en un examen escrito pregunta usted si la guerra civil española fue evitable. ¿Qué contestarían sus alumnos?
─La inmensa mayoría diría hoy que fue evitable.
─¿Con qué nota calificaría esa respuesta?
─Con un simple aprobado.
─¿A quién daría matrícula de honor?
─Al que dijese que la guerra fue un fallo de toda la sociedad.

lunes, 17 de julio de 2017

Un ser excepcional


-He hablado con su esposa.
-¿De qué?
-De usted.
-¿Qué le ha dicho Matilde?
-Algo que, según ella, no interesa a la gente, porque no pertenece a su vida pública.
-Ella sabe mucho de mí: llevamos viviendo juntos desde hace cincuenta años, desde que éramos estudiantes.
-Me ha dicho: “Ernesto, en la trayectoria de su vida, ha sido y es un ser verdaderamente excepcional.”
-Pues yo creo que soy un ser difícil para la convivencia.
-¿Se tiene por mala persona?
-No soy ni me considero así. Siempre he luchado por causas justas. Pero vuelvo a decirle que soy difícil para la convivencia.
-¿Qué le traiciona?
-Los nervios.
-¿Desde cuándo?
-Desde niño. Y soy muy depresivo. 
-¿A qué le empujó la depresión?
-A quemar las tres cuartas partes de lo que he escrito.
-¿Delante de su esposa?
-Mi mujer ha tenido que luchar a brazo partido, durante toda su vida, para preservarme…
-¿A usted y a sus libros?
-Logró que yo publicase libros, a veces estando enferma y con peligro de su vida.
(Conversación con Ernesto Sábato, Premio Cervantes, cuando estuvo en Sevilla en junio de 1993) 

viernes, 14 de julio de 2017

Los sones de la política

El maestro Albero también dirigía conciertos de sabores en su parcela de la localidad sevillana de Tomares. Allí plantó con sus manos más de 50 árboles frutales a los que personalmente aplicaba el abono, el riego y la poda. Así que tenía el postre asegurado cuando pasaba los fines de semana para olvidarse de la batuta y coger la escopeta para abatir zorzales y perdices. 

Me cuenta que en la Banda Municipal había delegados sindicales de Comisiones Obreras, UGT y Sindicato de Funcionarios. Según él, sonaban muy armónicamente. La UGT, con gran potencia y majestuosidad pues su representante tocaba el trombón. El timbre de CC.OO, es decir del saxofón, es muy apreciado en las bandas militares. La música de jazz le ha sacado mucho partido. ¿Qué decir del Sindicato de Funcionarios? Tocaba xilófonos, timbales, bombos, triángulos, crótalos… (Albero da la sensación de que no ha roto una batuta).

martes, 4 de julio de 2017

Tocó en restaurantes y plazas públicas

Ignoraba qué partido político de la Corporación Municipal de Sevilla tenía mejor oído. Se lo pregunté al que fue director de la Banda de Música del Ayuntamiento hispalense, José Albero Francés. Este compositor y director de orquesta nació en un pueblecito de Alicante que se llama Campo de Mirra, donde dos veces al año, por fiestas, se multa al que vaya por el sol, al que vaya por la sombra y al que se quede en casa. José Albero hizo la carrera superior de trompeta, instrumento que tocó en restaurantes y plazas públicas para costearse los estudios en la capital francesa. Tuvo la oportunidad de tocar la trompeta en la Ópera de París. 

Y volvemos a los partidos. Dos días antes de celebrarse en Sevilla el España-Rumanía recibió Albero la partitura del himno nacional rumano para que lo interpretase la Banda Municipal en el Benito Villamarín. En dos horas se lo aprendió y en dos mañanas lo ensayó con los 55 profesores de la Banda. Se acordó de que el único país del mundo que no tiene letra su himno nacional es España.

lunes, 3 de julio de 2017

Anestesia epidural

A Marisa se le averió el coche y, por tanto, su buen humor. En el garaje fueron claros: Tardarían siete días. Cecilio, compañero de trabajo de Marisa, se ofreció a llevarla a su domicilio. Aceptó porque era de fiar. “Para. Aquí es. Ya sabes donde tienes tu casa.”. Durante el camino hablaron del tiempo. Ella comentó que a partir de los 36 años sentía en su cogote el viento desagradable de los 40. Él, a sus 51, no creía que estaba, como dicen, en la edad de la infidelidad. 

A Cecilio le esperaba en su hogar la rutina de todos los días: Comer con su esposa y después un rato de televisión. Vieron un desfile de modelos en ropa interior en tonos azul verdoso. Cambiaron de canal.

“Eres mi chofer predilecto” dijo Marisa por teléfono a su compañero de trabajo y añadió: “Mañana dispondré de mi coche. ¿Me llevas hoy también?”. Cuando llegaron, Cecilio no esperaba que ella le invitase a tomar una cerveza. Era un día caluroso. “Sírvete tú mientras yo me ducho”. A los cinco minutos la vio salir apresuradamente del baño en ropa interior. Era azul verdosa, como la del desfile de modelos que vio con su mujer. De pronto sintió como cuando le administraron anestesia epidural. En este caso podía andar y correr. Ni se despidió de la buena compañera que se vestía en el dormitorio.

viernes, 30 de junio de 2017

Un Rey despreciado

Tres años antes de que se celebrasen en España las primeras elecciones democráticas Felipe González fue recibido por el primer ministro de Suecia Olof Palme en su despacho oficial. El político sueco estrechó la mano del entonces “Isidoro” que había sido elegido en el Congreso de Suresnes secretario general del PSOE. Al interesarse Olof Palme por la transición española, González le contó los momentos especiales que había vivido con un periodista que le entrevistó tras su elección porque ambos fueron detenidos y procesados por el Tribunal de Orden Público ya que aún no se había conquistado la libertad de expresión. Todavía no era palpable para los españoles la trascendental tarea de Juan Carlos, actualmente despreciado no se sabe por quién y de Adolfo Suárez, al que la historia lo tiene en su gloria.