viernes, 28 de abril de 2017

“Me canso, luego existo”

-Ante el uno de mayo. ¿qué escribirías en el casco de un albañil?
-No tocar, peligro de huelga.

-¿En el solideo del Papa?
-Cerrado por reforma. .

-¿Te has adelantado alguna vez a tu tiempo?
-Esta tarde. Estábamos citados a la seis y he llegado a las seis menos diez.

-¿Cuántas horas de inteligente tienes al día?
-Veintidós. Las otras dos las dedico a comprar.

-¿Te drogas?
-Sí, veo la tele todos los días.

-Tu eres licenciado en Ciencias Químicas. ¿De qué vives?
-De milagro

-¿De qué te gustaría morir?
-De vergüenza.
 (Hace diez años que, a finales de abril, falleció José Antonio Garmendia, entrañable compañero)

viernes, 21 de abril de 2017

Manejaba un billón de pesetas al año

Antonio Ojeda Avilés comentó a un gran amigo: “Me ha dicho Olivencia que necesita a una persona de mis conocimientos” El amigo le preguntó si Olivencia sabía que era socialista. “Él me ha confesado que me ha llamado por mi profesionalidad, como hará con los demás” le contestó Ojeda. Cuando se incorporó al proyecto de la Expo 92 Ojeda renunció a su cargo de Administrador General del Instituto Nacional de la Salud, donde manejaba un billón de pesetas al año. Su sueldo ascendía a 200.000 mensuales. Olivencia lo fichó para el proyecto de la Expo el domingo de Resurrección de 1985. Había sido alumno suyo en la Facultad de Económicas

martes, 18 de abril de 2017

Un libro con trampa

Cela escribió en 1940 una biografía de San Juan de la Cruz. La firmó con el seudónimo de “Teresa Verdú”. El periódico del Vaticano no comentó nada. Sí comentó elogiosamente el libro “Mártires de la Iglesia” de fray Justo Pérez de Urbel, abad del Valle de los Caídos, augurando que algunos de aquellos mártires subirían pronto a los altares. 
Y ahora la verdad cruda: Un alto cargo del Ministerio de Información y Turismo encomendó al periodista Carlos Luís Álvarez, “Cándido", una difícil tarea: Escribir en un mes y en 300 folios 20 biografías de religiosos asesinados durante la Guerra Civil. Le advirtieron que el libro no llevaría su nombre. Reservaron este honor a fray Justo Pérez de Urbel. 
Todo transcurría bien hasta que “Cándido” se dio cuenta de que el tiempo se le echó encima y se vio obligado a tomar una grave decisión. Nadie se enteraría. Renunció a seguir investigando y recurrió a su prodigiosa fantasía para inventarse la vida y muerte de varios religiosos. Cobró por su trabajo 25.000 pesetas y fray Justo Pérez de Urbel, 200.000. El fraile estaba tan ocupado que ni leyó el original. “Cándido” descubrió la trampa 40 años después.

lunes, 17 de abril de 2017

Ese bendito silencio

El psiquiatra caníbal Anibal Lecter preguntó, por escrito a Clarice, alumna de la Academia del FBI, si habían dejado de balar ya los corderos. Después le hizo esta reflexión:: Los corderos se habrán callado de momento, pero usted tendrá que ganarse una y otra vez ese bendito silencio, porque a usted lo que la impulsa es el compromiso y el compromiso no cesa, nunca. (En el mes de abril de hace veintidós años se publicó en castellano la primera edición de la novela El silencio de los corderos del escritor norteamericano Tomas Harris. También él tuvo un largo silencio: Durante 20 años se negó a hablar con los periodistas).

martes, 11 de abril de 2017

Cálculos

Aquel urólogo catalán, conocido internacionalmente, pronunció una conferencia en el Hospital Universitario Virgen de Valme de Sevilla sobre el origen de los cálculos de riñón. Y después, fuera del salón de actos, conversó con compañeros médicos sobre los cálculos que los profesionales de la Medicina deben hacer para vivir dignamente. Él no se podía quejar. Había tenido en su vida treinta coches. En un Delage, un automóvil francés de gran lujo, salió de Barcelona hacia Paris para ver a la que sería su segunda esposa. Pero la dejó casi plantada porque regresó a toda velocidad a España para operar a una paciente bastante grave. Cuando comenzó a estudiar Medicina viajaba en tranvía. Para llegar a la clase de las ocho de la mañana tenía que hacer un recorrido que duraba casi una hora. Todos los días miraba el lujoso coche de un profesor aparcado cerca de la Facultad.

lunes, 10 de abril de 2017

Amor y sexo expresos

La escritora Elvira Sastre abre las ventanas de su innegociable intimidad en sus libros de poemas. Creo que no lo hace para despertar al voyer que lectores y lectoras llevan dentro, sino para explorar al máximo su libertad personal. 

Por ejemplo, en una de sus poesías se mira las manos y las ve preciosas después de haber relajado física y emocionalmente a la persona amada. A ella le dice: “Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito” y “Hazme polvo y luego sopla”. (Le da facilidades para llevarlo a efecto: cama, suelo, de espaldas, agachada, contra la pared, sobre la mesa). 

Elvira Sastre nació hace 25 años en Segovia. Sabe “43 maneras de soltarse el pelo”. También es autora de “Ya nadie baila”, “Baluarte”, “La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida” etc

viernes, 7 de abril de 2017

La Música del Olvido

El último organista seglar que tuvo la catedral de Sevilla se apellidaba Mariani. Obtuvo ese puesto por oposición, siendo muy joven. Veraneaba en Dos Hermanas. Allí compró una huerta a la que puso el nombre de “Nuestra Señora del Reposo” porque era muy devoto de esta Virgen. La huerta tenía a la entrada dos imponentes leones de barro que, durante el invierno, padecían agresiones de chavales del pueblo. Esto dejó de suceder cuando al dueño se le ocurrió pintar del color del bronce a los animales. La apariencia los engañó.
Su hijo Emigdio fue uno de los cuatro fundadores del Conservatorio de Música de la capital hispalense, donde era titular de la cátedra de Armonía. Fue compositor. Aquí abajo le dio tiempo de escuchar el concierto del olvido. Murió esperando lo que a todo buen cristiano aguarda.