jueves, 12 de noviembre de 2020

Un misterio menos


Conocí a Mercedes Delgado Durán en 1970, cinco años antes de que se cometieran los crímenes en su finca Los Galindos. Estuvo en El Correo hablando con Francisco Gil Delgado, colaborador del periódico y presidente del Tribunal Eclesiástico de Primera Instancia de Sevilla, que se ocupa de los procesos de nulidad matrimonial. Mercedes era marquesa de Griñán y de Valparaíso por su matrimonio con Gonzalo Fernández de Córdoba, del que se separó un año después de los crímenes. Gil Delgado se acercó con ella a mi mesa y dijo: “Esta señora es la presidenta de la Junta de Damas de la Asociación Española de la lucha contra el cáncer en Sevilla y está dispuesta a conversar sobre la Asociación. Pregúntale, pregúntale:
LA ENTREVISTA
-¿Tiene usted cáncer?
-¡Por Dios! 
-¿Le asusta?
-Me asusta la pregunta.
-No ha contestado.
-Creo que no lo tengo. 
-¿En qué se basa?
-Es una suposición. 
-¿Se ha sometido al chequeo que tanto recomiendan ustedes a las mujeres?
-Todavía no, porque no tengo tiempo para nada.
-¿Qué hace usted?
-Lo que cualquier ama de casa: mi marido, mis hijos y el tiempo que dedico a la Asociación contra el cáncer. 
(El marqués falleció en el año 2015. La marquesa en 2019. Meses después de su muerte fue publicado un libro escrito por Juan Mateo Fernández de Córdoba, hijo del matrimonio. En él se afirma que las cinco víctimas eran inocentes. El marqués, no).

jueves, 22 de octubre de 2020

Las rosas blancas eran sus preferidas

Cuando a Ania Sarasola González le detectaron un cáncer en el cerebro estaba preparada para la vida. Tenía juventud, trabajo, cariño, amor y estudios. Era licenciada en Sociología, diplomada en Trabajo Social y máster en Recursos Humanos en Garrigues. Las rosas blancas eran sus preferidas. La flor de su vida se marchitó el 12 de octubre de 2020 a los 37 años. Ha convivido con el tumor desde 2012 entre momentos buenos y muchos sobresaltos. Pocos días antes de fallecer se le oyó quejarse; era casi una oración: “Que el de arriba no me mire tanto, que mire para otro lado” (Nadie se cansa de decir que son los hijos los que deben enterrar a los padres y no al revés. Bien lo saben Iñaki y Mamen, sus progenitores.)

lunes, 19 de octubre de 2020

Trampa en que pueden caer los periodistas

Por teléfono, con Miguel Delibes. Había sido elegido miembro de la Real Academia. -¿En buen momento?
-Sí, porque tengo 50 años y porque he publicado más de 15 libros. Después hubiera sido más difícil entrar.
-¿En qué trampa pueden caer los periodistas?
-En la condescendencia y en la adulación. 
-¿Los escritores?
-En el dogmatismo.
-¿Los españoles?
-En la intransigencia. 
-¿Qué le pasaba a usted cuando dirigía El Norte de Castilla?
-Nos obligaban a escribir lo que no sentíamos. Después el Gobierno se conformó con prohibirte que escribieras lo que sentías.
(¿Cuándo podemos conversar cara a cara? “Si yo estoy ya muy visto")

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La heredera al trono


Los reyes Juan Carlos y Sofía, jóvenes y felices, pasaron la noche en el Real Alcázar de Sevilla. A la mañana siguiente cuando desayunaban oyeron que el Conservador del Palacio, Rafael Manzano, amenazaba con capar a un ordenanza porque no había traído los periódicos del día para el monarca. Éste enseguida dijo: “En mi reino no se capa a nadie”.

En su reino se habían celebrado en libertad las primeras elecciones sindicales y él había sancionado y promulgado la Constitución de 1978. Su primer artículo fue leído muchos años después, en 2018, por su nieta la princesa Leonor en su 13º cumpleaños, en la sede del Instituto Cervantes. Al terminar su lectura, la heredera al trono sonrió inocentemente como si hubiera leído un fantástico cuento.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

El roce


Aún no había escrito que la carne contra la carne produce un perfume y que el roce de las palabras engendra sufrimiento. No lo había escrito porque Anais Nin lo estaba pasando mal económicamente y se dedicaba a redactar cuentos eróticos expresamente para un coleccionista de libros voluptuosos. Es probable que el hombre, que era buen pagador, hubiese pedido a Anais Nin que fuese más expresiva porque se iba apagando su fuego cuando leía sus narraciones. 

Consta que Anais Nin comunicó al coleccionista que el sexo pierde todo su poder y se vuelve aburrido cuando se hace explícito, exagerado y cuando se convierte en una obsesión maquinal. La escritora norteamericana, nacida en Paris, murió de cáncer a los 74 años en Los Ángeles. Dejó sus diarios íntimos, muy íntimos.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Los pasos del tiempo

Me dices que escuchas ahora más fuerte los pasos del tiempo. Quizá le hayan crecido los pies. Es natural que tu calendario personal se desangre fecha a fecha, y que tengas lagunas de memoria. Llénalas de peces de colores. A propósito, no vayas hoy al concierto. Obligan a contar tres recuerdos, muy personales, ante el público, para poder pasar por taquilla. Es una excentricidad del director de la orquesta. Mejor es que visites el Museo de la Creación. Allí encontrarás las últimas correcciones que hizo el creador con las palabras y tizas que le sobraron el quinto día: Añadió más confusión a la demencia. ¿Te acordarás de lo que acabo de decirte?


viernes, 7 de agosto de 2020

El balcón del apartamento

Va más segura por la vida con su perra que con una persona. El animal la salvó de morir atropellada. 
Loly Serrano Polo no ve desde que tenía ocho años. La conocí cuando ya había cumplido 28. Era profesora de EGB, licenciada en Psicología y diplomada en inglés. Hacía de todo: guisar, fregar, planchar y pintarse labios, mejillas y ojos. 
-¿Si recobraras la visión durante unos minutos?
 -Lo primero que haría es buscar a mi hermano pequeño al que mi madre puso en mis brazos cuando nació. Y ver a mi novio.
 -¿Conocerías sus manos entre un centenar de ellas?
 -Las manos de mi novio las conozco muy bien. (Se ríe. Enciende un cigarrillo. Su perra está muy tranquila) 
La Universidad ha hecho llorar mucho a Loly. Así me lo contó:
 -Un catedrático de la Facultad de Ciencias de Granada me dijo que yo no podía seguir la carrera de Ciencias Exactas. Le contesté que en Madrid varios invidentes la cursaban sin especiales dificultades. “No me creo lo de Madrid, salvo que regalen las notas a los ciegos o les reduzcan los programas” respondió el docente. 
(Aquel verano Loly se fue a veranear con su familia a Torre del Mar, donde tienen un apartamento con balcón, desde donde pensó tirarse por lo de Granada.) -Fue mi madre quien me quitó de la cabeza la idea del suicidio.