Conozco a un profesor que habló ante 300 presos. Era la primera vez que
vivió esta experiencia. Moderó el coloquio un interno acusado de
atraco. Como profesor estaba acostumbrado a auditorios juveniles; como
abogado, a magistrados solemnes y, como parlamentario, sabía que nunca
se convence al adversario, pero sí se influye en la opinión pública.
Saludé al funcionario que presentó al conferenciante. Sonrió cuando me
interesé por el economato de la prisión: ¿Venden libertad? “No es
artículo de economato sino tarea de los funcionarios de la prisión en
el sentido de que empleen medios educativos para que la cárcel funcione
como una sociedad libre.”
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miércoles, 17 de diciembre de 2014
miércoles, 13 de julio de 2011
El reparto del bestiajo muerto
-Usted pasó en Sevilla bastante tiempo. ¿Pensaba que la Guardia Civil no era tan competente como en otras provincias?
─Su pregunta me recuerda aquello que un hombre decía a otro: "Ten cuidado conmigo, porque yo soy muy malo para las peleas". El otro pensó que le iba a dar una tremenda paliza, pero se tranquilizó cuando le oyó decir: "Soy muy malo, porque no gano ninguna pelea". La verdad es que me vine a Sevilla porque aquí estaba el grueso de mi familia. Nosotros estamos siempre muy unidos. Vamos siempre con la familia y no tenemos razón de ser si no es con ella.
Es salmantino, se siente sentimentalmente andaluz. No comparte el feudalismo tan refinado y secular que se padece en esta comunidad. Por este motivo Eleuterio Sánchez se solidariza con los andaluces
─¿Llegó a soñar el presente que vive cuando se encontraba en el penal de Cartagena?
─Eran unos momentos tan duros que no se sueña al nivel que usted dice. Yo vivía porque lo más difícil de todo era morir. Cuando la realidad es tan terrible, uno no puede rehuirla y no se puede vivir una esperanza concreta.
─Su pregunta me recuerda aquello que un hombre decía a otro: "Ten cuidado conmigo, porque yo soy muy malo para las peleas". El otro pensó que le iba a dar una tremenda paliza, pero se tranquilizó cuando le oyó decir: "Soy muy malo, porque no gano ninguna pelea". La verdad es que me vine a Sevilla porque aquí estaba el grueso de mi familia. Nosotros estamos siempre muy unidos. Vamos siempre con la familia y no tenemos razón de ser si no es con ella.
Es salmantino, se siente sentimentalmente andaluz. No comparte el feudalismo tan refinado y secular que se padece en esta comunidad. Por este motivo Eleuterio Sánchez se solidariza con los andaluces
─¿Llegó a soñar el presente que vive cuando se encontraba en el penal de Cartagena?
─Eran unos momentos tan duros que no se sueña al nivel que usted dice. Yo vivía porque lo más difícil de todo era morir. Cuando la realidad es tan terrible, uno no puede rehuirla y no se puede vivir una esperanza concreta.
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