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| José de la Peña junto a Plácido Fernández Viagas. |
Permítame, dije a a don
José de la Peña Cámara, una pregunta muy infantil. Suponga que sabe
usted que se van a producir en Sevilla dos atentados. Uno contra la
Giralda y otro contra el Archivo de Indias, del que fue usted director.
Sólo puede evitar uno. Así que dígame su decisión. Ya sé que es como
preguntar a un niño “¿a quién quieres más a papá o a mamá?”.
Don José sonrió. Iba a cumplir 87 años. Se queja de que ya no tiene la memoria tan buena que heredó de su madre. También se acuerda de su padre. Le enseñó a vivir muy libre de ambiciones, de poder y de riqueza y a comprender que ser pobre con decoro es una ventaja en la vida. Ayudó a que cayera Alfonso XIII, pero era un extraordinario partidario de su nieto Juan Carlos, porque a él se le debía la democracia que vivíamos.
-¿Cómo llamaría al anterior Jefe de Estado?
-No sé si llamarle tirano o dictador.
-¿Por problemas de conciencia o de lenguaje?
-Como hoy día usamos el lenguaje para ocultar cosas en vez de para entendernos, a los tiranos les llamamos dictadores. Pues llamémosle dictador.
Don José sonrió. Iba a cumplir 87 años. Se queja de que ya no tiene la memoria tan buena que heredó de su madre. También se acuerda de su padre. Le enseñó a vivir muy libre de ambiciones, de poder y de riqueza y a comprender que ser pobre con decoro es una ventaja en la vida. Ayudó a que cayera Alfonso XIII, pero era un extraordinario partidario de su nieto Juan Carlos, porque a él se le debía la democracia que vivíamos.
-¿Cómo llamaría al anterior Jefe de Estado?
-No sé si llamarle tirano o dictador.
-¿Por problemas de conciencia o de lenguaje?
-Como hoy día usamos el lenguaje para ocultar cosas en vez de para entendernos, a los tiranos les llamamos dictadores. Pues llamémosle dictador.

