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martes, 1 de noviembre de 2016

Trampa del PSOE a la Brigada Social en1974

El profesor de Historia Contemporánea de la Hispalense Alberto Carrillo-Linares, en la pagina 447 de su libro “Subversivos y malditos de la Universidad de Sevilla”, publicado en 2008, dice: “Ante la presión ejercida por el resto de las organizaciones políticas, el PSOE hubo de forzar su salida a la superficie desde finales del 74, aunque venía dando tímidas señales de vida desde la primavera del 72".
El primer gran golpe de efecto se realizó recurriendo a El Correo de Andalucía, que se prestó a la jugada destinada a provocar la reacción policial. La Brigada Social cayó en la trampa sin mayores problemas El 19 de octubre, El Correo anunciaba en portada, con foto incluida, la primera entrevista al recién elegido primer secretario del PSOE Felipe González Márquez, realizada por el periodista Juan Holgado Mejías.
González había sido nombrado para tal cargo en el XIII Congreso en el exilio, celebrado en Suresnes (Francia), hecho que no pasó desapercibido para otros medios de comunicación que informaron sobre el ascenso de Isidoro. El día 21 del mismo mes declaraba en la comisaría de policía, circunstancia que saltó con rapidez a la opinión pública y a los líderes de los partidos socialistas europeos. El efecto promocional fue absoluto”.
(Carmen Hermosín asistió al XIII Congreso como delgada por Sevilla; el ex alcalde Manuel del Valle estuvo muy pendiente de la detención de Felipe González; Federico Villagrán dirigía entonces el Correo de Andalucía… ¿Yo? Muy bien)

miércoles, 22 de junio de 2016

¿El periódico más endemoniado de España?

Pepe Elías entró en el vestuario del Betis. Había perdido ante el equipo inglés West Bronwich en el  Trofeo Ciudad de Sevilla. El joven informador entrevistó a Rafael Gordillo y a Lobo Diarte, dos buenas presas para ser su primer día de caza deportiva. Era el 10 de agosto de 1981. Dirigía El Correo de Andalucía  Gómez Carrión, procedente de “La Verdad” de Murcia. Su antecesor, José María Requena, Premio Nadal, había sido despedido sin motivo por la empresa. Por esta razón dijo entonces al obispo auxiliar de Sevilla Antonio Montero: “Por favor, un poco de agua bendita para el periódico más endemoniado de España” (El periodista y su esposa lloraron mucho a escondidas de sus hijos). 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Una tarde en los Jardines de las Salesas

28 de octubre de 1974. Centenares de personas en los jardines de Las Salesas, sede del Tribunal de Orden Público, para asistir al juicio, que comenzará a las cinco de la tarde, contra Felipe González, Enrique Múgica, Nicolás Redondo, Ambrosio Gutiérrez  y Cristóbal Cáliz. Fueron detenidos en Madrid el año 1971 en la casa donde tenían el departamento de propaganda. Fueron acusados de ser dirigentes del PSOE y de la UGT. Entre las personalidades que vienen al juicio como observadores destacan el secretario general de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, con más de cincuenta millones de afiliados, un ex ministro de Justicia de la RFA y el secretario general adjunto de la Internacional Socialista. Europa no pierde de vista el acontecimiento.
A las cinco menos diez de la tarde el Tribunal de Orden Público aplaza el juicio porque el fiscal necesita tiempo para incluir en el sumario de 1971 unos hechos acaecidos en Sevilla, en octubre de 1974, es decir, días antes. Se refiere a la detención de Felipe González por la entrevista que concedió en exclusiva a El Correo de Andalucía.
La gente se dispersa comentando que el Gobierno franquista no se atreve a condenar a los dirigentes socialistas.

domingo, 9 de marzo de 2014

Cuando el periódico era una gran familia (y 3)

Rafael González fue despedido de El Correo a mediados de diciembre de 1969. Había permanecido en el cargo año y medio. No se supieron las razones  de su cese como director. O fue por la publicación de la entrevista al ex catedrático de la Universidad de Sevilla Agustín García Calvo o por difundir un escrito  de campesinos de Fuentes de Andalucía dirigido al ministro de Agricultura. En él pedían que el dueño de una determinada finca destinase una parte de la misma a cultivos agrícolas para aliviar el paro y la emigración. El dueño de la finca se llamaba Iñigo de Arteaga. Era duque del Infantado y teniente general del Ejército.
Sucedió a Rafael González, tras un periodo de interinidad de José María Requena, el sacerdote José Maria Javierre, excelente periodista y biógrafo del fundador del periódico, don Marcelo Spínola. A los pocos días de su nombramiento, el entonces capitán general de la II Región Militar, Manuel Chamorro Martínez, ordenó que se dieran de baja como suscriptores de El Correo todas las instituciones bajo su mando. 
Javierre consiguió, con once redactores y cinco Auxiliares de Redacción, que a partir de mayo de 1970 se vendieran diariamente 15.000 ejemplares. José María, le pregunté, qué ocurriría si entrara Spínola en este momento en tu despacho.  “Seguro que me tendría un poco de compasión, porque él no podría imaginar que un periódico fuese una cosa tan complicada, con tantas citaciones judiciales y expedientes que llueven sobre mi mesa”.

A la izquierda de don José Montoto, con pajarita, está Rafael González. Se habían reunido a comer con personal de talleres. Echaron de menos al corrector más veterano, Pepe Rizzo, al que habían concedido un año antes la Medalla al Mérito en el Trabajo. Antonio Salud recuerda que durante la copa que siguió al acto de imposición  se acercó el gobernador civil al galardonado y le preguntó si estaba contento. Pepe Rizzo le contestó: “Le voy a decir la verdad: Con más dinero y menos medallas estaría más contento”.  Días después el condecorado recibió del Ministerio correspondiente una carta con un talón nada despreciable. 
La persona con más peso de la foto es el que desempeñó el cargo de consejero delegado de la empresa editora de El Correo durante unos años. Vino de Córdoba. Allí llevaba la corresponsalía del diario fundado por Spínola y colaboraba en la COPE. Cuando llegó a Sevilla comenzaron los despidos. José María Requena, ex director del periódico, comentó: Por ahora yo soy el último de los cien ajusticiados. Ya son demasiadas las familias que conocen esa escabechina que él califica de limpieza necesaria.
Requena se sintió obligado a hacer esta petición al entonces obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Montero: “Por favor, un poco de agua bendita para el diario más endemoniado de España”. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Cuando el periódico era una gran familia (2)

Caras sonrientes del personal de talleres. Momentos antes alguien había contado lo que le había ocurido a su hijo cuando se fue a la “mili”. El padre pidió al veterano redactor don Antonio Rubio, hombre de reconocidas amistades militares, que procurara que su hijo hiciese la “mili” en Sevilla. Don Antonio le contestó que no se precupara, que él lo recomendaría. Así lo hizo y el soldado fue destinado como submarinista a La Coruña.
En el centro de la primera fila aparece “Mister coma”. Así llamaban
cariñosamente a José Navarro Ruiz, minucioso  corrector de erratas
de El Correo. Ganaba 240 pesetas diarias. Perdía vista. Entró
con una visión extraordinaria y ya había cambiado tres veces de gafas.
En su colección particular de gazapos figuran los siguientes:
“La novia lucía un bello traje de loca”, en vez de cola. “Ha llegado
a nuestro puerto un barco procedente de Cortegana” era Cartagena.
  Otro barco, que se llamaba “Castillo Aulencia, traía carbones
asturianos, pero en la palabra carbones se desorientó
una letra y no dio con su sitio. “Solemnes cultos en la parroquia de…”
Una t se ausentó de la frase y se armó la de Dios.
Don José Montoto vivía en los altos de El Correo, en Albareda 17. Una tarde,  Antonio Salud y dos compañeros subieron a la azotea del edificio y se encontraron al director tomando el sol. No llegaron a saludarlo porque estaba como su madre lo trajo al mundo. Ante tanta espontaneidad corporal, los intrusos se acordaron de la creación del hombre, según cuenta la Biblia, y regresaron a sus puestos de trabajo.
El día que Montoto se jubiló lucía un buen traje. Le pregunté cómo clasificaba a las personas y me dijo lo que sigue:
-En tres apartados: Las que sonríen siempre y se enfadan muy poco; las que se enfadan siempre y no se ríen nunca y, por último, las que no se enfadan ni se ríen. Estas últimas ya son de cuidado.
-¿Y usted?
-Mi característica es el desenfado honrado.
Era el 15 de octubre de 1967. Don José había dirigido El Correo 33 años justos. Vivió jornadas de entusiasmo y jornadas de desánimo completo, pero siempre enamorado de su oficio.
-¿El vocablo del que más desconfía?
-“Dicen…” Es la palabra más infundiosa y trapisondista.
-¿La expresión que menos le gusta?
-“El fiscal dio lectura a un documento de 22.000 palabras”. Lo importante no es contar palabras sino razones.
Dos días después de esta breve conversación fue nombrado director en funciones de El Correo un periodista de 35 años, de Aguadulce, llamado Rafael González. Se había formado en la Escuela de Periodismo de la Iglesia y había dirigido varias publicaciones de Acción Católica. Era hijo de un guardia civil. El padre de José Maria Javierre también lo fue. Un periódico de la tarde, el “Pueblo”,  publicó que González sería el revulsivo de la prensa sevillana de la mañana, a la que calificaba de un poco decimonónica, excluyente, inmovilista y servidora de viejas aspiraciones.
Llevaba en el cargo González un año y dos meses cuando El Correo fue multado con 50.000 pesetas por publicar una entrevista con el ex catedrático de la Universidad de Sevilla Agustín García Calvo. Según el Tribunal Supremo en la entrevista se atacaba los principios fundamentales del Régimen e incluso del Estado.
El Consejo de Administración del periódico comenzó a preocuparse.

jueves, 6 de marzo de 2014

El periódico que fue una gran familia (1)

Don José Montoto, con pajarita, con personal de talleres.
Aparece su sucesor, Rafael González.
 
“Un corazón viene de camino para usted” le dijeron, por teléfono, desde el Hospital Virgen del Rocío. Eran las ocho de la mañana del uno de agosto de 2010. “¿Me da tiempo de ducharme y afeitarme?” preguntó Antonio Salud, que padecía una cardiopatía severa. “Sí, sí”, le respondieron. Aquel día su primera nieta cumplía un año y el abuelo recibía, como regalo anónimo, el corazón de un joven de 21 años que había fallecido en Barcelona. La operación quirúrgica comenzó a las tres de la tarde en el hospital sevillano.
Ahora Antonio Salud hace honor a su apellido. Sabe cuidarse y guardar los recuerdos de su vida profesional, que siempre ha estado vinculada al periodismo.
Antonio Salud y Antonio López utilizando
el medio de transporte preferido por ellos
en Lanzarote. Hasta allí se desplazaron para
realizar un suplemento especial dedicado
a las Islas Canarias. Salud era entonces
el responsable de los monográficos
publicitarios. El vacío emocional del
camello es evidente.
Ingresó en El Correo de Andalucía en 1963 como ayudante en la sección de linotipias; esas máquinas que componían textos para ser impresos. Tenía sólo 16 años. Con su buen hacer consiguió ascensos y tareas de más responsabilidad. Dirigía entonces el periódico don José Montoto, quién comenzó a hacer del diario una gran familia. Implantó la costumbre de comer una vez al año con el personal de talleres. En su sección  “Pajaritas de Papel” escribía sobre el pasado, exaltándolo y sobre el presente, criticándolo cuando lo merecía. Las “pajaritas” se le caían de las manos, como decía fray Luís de sus versos, comentó un gran amigo suyo. Con 47 años se estrenó como abuelo y escribió su primer libro. Lo pasó mal cuando la  rotativa de “El Correo”  cortó el antebrazo a uno de los operarios. Celebró que a los dos meses el accidentado ya supiera hacerse el nudo de la corbata, peinarse y escribir con la mano izquierda.
En 1973 el periódico cambió de sede. Dejó el número 17 de la calle Albareda y se asentó en la Carretera Amarilla. En 48 horas se hizo el traslado de la rotativa y de las linotipias. Antonio Salud, que colaboró en la tarea, me cuenta que no cobró ni un duro y que el cambio de domicilio fue un negocio para unos cuantos.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Un periódico menos en Sevilla

No quería ver lo que
estaba ocurriendo y
lo que iba a suceder.
Se despidió de sus lectores con un “hasta luego” el 23 de enero 1984. Era el vespertino “Nueva Andalucía”. Pertenecía a la misma empresa que edita EL Correo de Andalucía. José María Javierre, entonces con plenos poderes, estimó que lo mejor era que se dejara de publicar el diario de la tarde para levantar en vilo al decano de la prensa hispalense, hermano mayor de “Nueva Andalucía”. Dirigía el periódico Javier Smith, quien sabía la escasa difusión del rotativo que había visto la luz siete años antes. A los lectores se les comunicó en un comentario editorial que contribuir a la resurrección de El Correo aconsejaba, motivaba y justificaba la suspensión de “NA”.
En el último número, el  subdirector Francisco Anglada escribió en su columna “Plaza Nueva” que la vida es un puro adiós, una permanente despedida. Lola Domínguez contó que Amalio García del Moral había  pintado 170 veces la Giralda. El profesor de Psiquiatría Ortega Beviá  dijo al periodista que lo entrevistó que la pareja que no funciona bien de día no funciona bien de noche y que con la terapia familiar desaparecen desde los terrores nocturnos de los niños hasta los celos más terribles. Francisco Pérez Gandul, Paco Gil Chaparro. Emilio González y Juan Martín firmaban crónicas deportivas con fotos de Miguel Ángel León.
El periódico dio cuenta del fallecimiento de Guillermo Campanal y se publicó su último deseo: ser enterrado envuelto en la bandera del Sevilla. En Acapulco dejó de existir el primer interprete de Tarzan, el actor norteamericano Johnny Weismuller, y Lourdes Lucio hizo un comentario sobre el finado a su manera. Recordó que, siendo niña, en una actuación teatral, le tocó el papel de interpretar a Tarzan. Después de emitir los gritos reglamentarios tuvo el valor de matar con un mortero a un león de peluche. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Algunas fechas de El Correo

1966. 14 de diciembre. Se celebran las primeras elecciones sindicales, convocadas por el sindicato franquista. En Sevilla triunfan las candidaturas de trabajadores que pertenecen a organizaciones clandestinas.

1967. 15 de enero. El cardenal Bueno Monreal ofrece el Palacio Arzobispal y también los templos a los sevillanos sin techo.
Primeros días de mayo. El gobernador civil Utrera Molina escribe al cardenal rogándole que le cuente lo que ocurrió en el Palacio Arzobispal el 1 de mayo. Al no satisfacer al gobernador la respuesta del prelado, decidió ir a visitarle acompañado del capitán general de  la II Región Militar para deliberar  sobre lo sucedido en esa fecha en su palacio.

1969. 24 de enero. Estado de excepción en toda España. Trabajadores sevillanos son detenidos, encarcelados o deportados. Se envía, desde Sevilla, a la cárcel de Segovia un periódico clandestino metido en una lata de leche condensada. El destinatario era Eduardo Saborido.
24 de noviembre. La gripe tiene en cama a media Europa. José María Javierre, director de El Correo, es declarado “persona non grata” por la Hermandad Provincial de Alféreces Provisionales de Sevilla.

domingo, 13 de octubre de 2013

Eran promesas

En la fotografía Antonio López, Lola Dominguez, Amelia Galocha, Fernando Gelán, María Jesús Pereira, Pepe Elías y Pepe Guzmán. Posaron en la Redacción del diario que fundó el cardenal Spínola. Eran promesas incontaminadas del periodismo. Uno de ellos, el que tenía más gracia, vive entre los cipreses del recuerdo. De Pepe Guzmán me decía el maestro Antonio Ramos: “Pienso en él cada vez que son expulsados tantos periodistas, jóvenes y veteranos del “paraíso” de la prensa a la puta calle. Pepe se despidió de este mundo en una calle de Sevilla, donde había aprendido a convivir con los seres humanos más desposeídos y machacados por los injusticias”. Entonces Antonio Ramos era director del mencionado periódico. A él le tocó ir al tanatorio del Virgen del Rocío a identificarlo para que trasladaran su cadáver adonde sus amigos pudieran darle el último adiós. 
Gelán lleva cincuenta años de profesión. Elías sigue en el diario. Antonio enseña en la Facultad de Comunicación y escribe. Su último libro es “El peligro y su memoria.” Lola trabaja en la televisión de todos. Maria Jesús, en ABC. Ella me contó, hace unos días, que si viera a Amelia no la conocería.

sábado, 12 de octubre de 2013

Tiempos de gozo

En la fotografía Antonio López, Lola Dominguez, Amelia Galocha, Fernando Gelán, María Jesús Pereira, Pepe Elías y Pepe Guzmán. Posaron en la Redacción de El Correo de Andalucía. Eran días en los que trabajar allí no era problemático.
Guzmán vive en los cipreses del recuerdo. Elías sigue en el periódico, sin echar balones fuera. Gelán lleva cincuenta años de profesión y más que le deseamos. Antonio enseña en la Facultad de Comunicación y escribe. Su último libro: “El peligro y su memoria”. Lola trabaja en la televisión de todos. Maria Jesús, en ABC. Me dijo recientemente que si viera a Amelia no la conocería.
Los periodistas que aparecen en la foto, y los muchos que no  figuran, dedicarían  a El Correo estas palabras de Neruda:
“Para sobrevivir te forjé como un arma, como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda”..

viernes, 9 de agosto de 2013

Un poco de caridad

Nixon llegó a pedir un poco de caridad a la historia, según Felipe Sahagún, porque iba a pasar a la posteridad como el hombre del Watergate y no como quien gobernaba EE.UU. cuando el hombre pisó la luna.
Bárcenas es el responsable de que Mariano Rajoy no sea recordado como el político de los hilillos de plastilina.

Extraño regalo

El Gobierno de Adolfo Suárez no tenía la costumbre de enriquecer a su equipo de confianza con sobresueldos al estilo Rajoy. Pero sí la usanza de hacer pequeños regalos en determinadas ocasiones. Por ejemplo cuando Ignacio Camuñas dejó de ser ministro de Relaciones con las Cortes recibió un reloj. Y he sabido por Alfonso Lazo la pequeña historia de un obsequio que Jiménez de Parga, titular de la cartera de Trabajo, hizo a un destacado sindicalista: “Le ofreció un frasco de colonia varonil, pero no sé si lo aceptó”
(¿Se imaginan a Cándido Méndez en ese aprieto?)
Poco tiempo después se oía decir a militantes del PSOE que “la derecha no usaba cinturón porque así no se lo tenía que apretar”. Como era una alusión directa a los tirantes rojigualdos de don Manuel Fraga, éste dejó de ponérselos.

Historia de una injusticia

La empresa de El Correo nos está invitando a ir preparando ya la necrológica de un periódico secular. Es una tarea fácil porque se reduce a contar la historia de una injusticia.

Los gallegos

-¿Por qué ustedes, los gallegos, están tan extraordinariamente dotados para la política?
-¿Y a ti quién te ha dicho eso?
-¿Y usted quién es?
-Yo soy un hombre que ha intentado e intento ser honesto y pasar por este valle de lágrimas procurando hacer la puñeta lo menos posible al prójimo.
(Testigo de demasiadas  interrogaciones con Camilo José Cela fue José María Requena, Premio Nadal. Cela aun no se había casado con Mariña Castaño y no se enfadó con el periodista.) 

jueves, 21 de febrero de 2013

Rebelión de Periodistas

Luis Venancio Agudo
Batallita: relato  corto que ocurrió en el pasado, en el que el narrador tiene un papel protagonista y que resulta aburrido escuchar o leer. (Versión libre de la definición que da la Real Academia).
Es una lástima que lo que a continuación se cuenta no reúna los requisitos para merecer el digno nombre de batallita. Primero, porque el narrador no tuvo un papel protagonista. Y segundo, porque el que esto relata tiene la esperanza de que el lector, si se cansa, se vaya a otro vecindario digital.
19 de octubre de 1972. Los periodistas de El Correo de Andalucía envían a la Asociación de la Prensa de Sevilla un escrito en el que formulan quejas de trato incorrecto en el orden laboral contra el director del citado diario, Luís Venancio Agudo, que lleva en el cargo cinco meses. Los firmantes piden la remoción del titular de la dirección, como única solución.

miércoles, 10 de octubre de 2012

“No llega ninguna solución a la sangría laboral”

José Luis Bonilla, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó a trabajar en El Correo de Andalucía cuando era católico (el periódico). Ahora, desde hace casi veinte años, en una empresa de comunicación. Antes, en la Expo 92. Después, en la Junta de Andalucía, como Jefe de Prensa de la Consejería de Salud, cuyo titular era José Recio y posteriormente en la de Economía, con el consejero Castillo...
-¿Qué consejero de la Junta mentía mejor?
-Basta con recordar la famosa frase de Enrique Tierno, “los programas están para no cumplirlos”. No conozco ningún político que no sepa mentir, aunque no siempre mienten. Visto lo visto, ¿no será que nos gusta que nos mientan?
-¿Te aumentaron los prejuicios y tópicos cuando trabajaste allí, en el caso de que los tuvieras?
-Me sorprendieron los prejuicios y tópicos de los demás. Muchos compañeros periodistas me acusaron de pasarme al “otro bando” y poco menos que de traicionar a la profesión: “Allí sólo vas a dedicarte a hacer que nuestro trabajo sea más difícil, a procurar que no publiquemos nada que no te convenga”.

lunes, 8 de octubre de 2012

Del “paraíso” de la prensa a la puta calle

No te enfades, le he dicho a Antonio Ramos Espejo. Y le he prometido tener muy presente lo que me acaba de confesar:
-Detesto que me pongan periodista y escritor. Ser periodista es tan importante, que cualquier añadido lo empobrece. Ni periodista y escritor, ni periodista y profesor… Periodista a secas.
Antonio Ramos es autor de más de doce libros. Escribió el primero, “Andalucía: campo de trabajo y represión”,  en 1978. Años después trabajó como corresponsal de la Agencia Efe y del diario “YA”  en la Ciudad Eterna. Quizá estuviese entonces en el  Vaticano el pontífice al que Violeta Parra aludía en una canción: “Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma que le están degollando a sus palomas”. Cuando Antonio regresó de la capital italiana a España venía con la misma fe y con menos prejuicios.
-¿Tienes dormido a Federico García Lorca?
-Lorca está siempre vivo. Su invitación a ocuparme de alguna de sus facetas continúa. Mi última aportación es de hace unos meses: Herido por el agua: Garcia Lorca y la Alhambra. Ese libro está incorporado a la colección del Patronato de la Alhambra.

domingo, 3 de junio de 2012

Paco Anglada. Adiós

Paco Anglada con Loli, su esposa.
Él no lo esperaba. Horas antes de fallecer cenó a gusto y bien, conversó con sus hijos y bromeó con las enfermeras que le atendían aquella noche en el hospital. Había ingresado cinco días antes y pensaba permanecer allí poco tiempo porque le aguardaba  el trabajo en el Arzobispado y en su parroquia, según me ha contado un buen amigo suyo: Antonio Salud, que lloró en el tanatorio durante el funeral y echó en falta a los periodistas. “No vi a ninguno, con tantos como hay ahora. Es incomprensible que merezca esto un hombre tan ejemplar y cumplidor como fue Paco Anglada”.
-¿Cómo supiste la noticia?
-Me avisó uno de sus hijos.
Pensé en aquello del poeta: La verdad lo primero, se la comerán los lobos si la dejamos para luego. A muchos nos ha sorprendido su muerte hasta el punto de que se nos ha escapado la noticia. No la tristeza.
Tiene razón Antonio Salud. En estos momentos la Asociación de la Prensa de Sevilla tiene más asociados que nunca: supera los novecientos. En 1965, por ejemplo, contaba sólo con cuarenta y cinco. Uno de ellos era Paco Anglada que trabajaba en El Correo de Andalucía con diez compañeros más. Ya no están entre nosotros (Montoto, Requena, “Gelán”, García Pesquera, Rubio, Murga, Pedregal, Gómez Martín y Ferreira).
Pronunciar su nombre es recordar, sobre todo, los buenos momentos. Era una persona seria con sentido del humor.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Periodistas que no se olvidan del 23/F

Pulse sobre la foto para verla a mayor tamaño
El jefe de Deportes de El Correo de Andalucía, Pepe Elías, vio en 1982 el Brasil-Escocia (4-1) en el voladizo del campo del Betis junto al cantante escocés Rod Stewart y su entonces mujer, Alana. Veintiún años después, en mayo de 2003, volvió a encontrarse con Rod Stewart. Estaba en el Hotel Alfonso XIII con los hinchas VIP de su equipo, el Celtic de Glasgow, que perdió la final de la Copa de la UEFA, en el Estadio de la Cartuja, ante el Oporto de Mourinho. Me comenta Pepe Elías que Stewart recordaba a la perfección su estancia en Sevilla durante el Mundial 82 y la magia especial que acompañaba a los partidos de Brasil. Y él recuerda, también a la perfección, el show que montaron en la grada los brasileños con sus bandas de música, sus mulatas y las cometas voladoras.
En la caseta de la prensa de la reciente Feria de Abril le mostré la fotografía que aparece en este comentario y puso cara de extrañeza, pese a la grata compañía de los inofensivos rebujitos y amigos.
-¿Qué no entiendes de esta foto hecha en la redacción del Nueva Andalucía?
-Cómo no salgo yo. Me temo que la hicieron por la mañana, pues los de deportes siempre fuimos aves rapaces y nocturnas que trabajábamos en el vespertino de noche mientras el resto de la redacción lo hacía a las claritas del día, como en aquel amanecer de la Feria en Juan Belmonte 124 que tan bien glosó la Lucio en una doble titulada “La Feria de día... a las siete de la mañana” o algo parecido. Menuda juerga la que nos pegamos la redacción entera, con Ramonet (Gómez Carrión, el director) arrancándose hasta por bulerías, porque cuando Marisa Doctor empezaba a bailar con ese cuerpo serrano no había quien se le resistiera.

miércoles, 2 de mayo de 2012

“Nadie se pone voluntariamente una mordaza”

En la primavera del año 75, el Tribunal de Orden Público ordenó el encarcelamiento de Federico Villagrán por haber publicado "El Correo", a toda plana, que habían llegado unos nueve mil "marines" a la base naval de Rota. .Como subtítulo se decía “¿Destino Portugal?
-Noticia cierta, compañero.
-Rigurosamente cierta. La llegada de tantos “marines” era inhabitual. Vivíamos entonces el Portugal del 25 de Abril. Nixon ocupaba la Casa Blanca y "El Correo" estaba en el punto de mira del Ministerio de Información, y yo, naturalmente, como director y tú y otros más.
-¿A qué respondía tu encarcelamiento?
-A las ganas que nos tenía el Ministerio de Información y a la necesidad del ministro León Herrera, que había sucedido a Pío Cabanillas, de mostrar a Franco la contundencia de la fraguiana Ley de Prensa, ya que seguía habiendo en el Consejo de Ministros gente que dudaba de su efectividad en defensa del Régimen.
-Se habló entonces de que iban a cerrar el periódico.
-Si el ministro León Herrera no dio la orden de cierre de “El Correo” era porque el propio Franco ya les había advertido que "al Correo del cardenal (Bueno Monreal) no lo toquen". Alguien que entendí totalmente fiable, pero que mi memoria de anciano no recuerda, me refirió, durante mi etapa profesional en Caracas, lo que ahora por vez primera relato.

martes, 29 de noviembre de 2011

Ante la muerte inminente de un diario sevillano

Conozco un periódico sobre el que cierto cargo provincial del Ministerio de   Información y Turismo hizo un informe que elevó a sus superiores en el año 1970. En el informe se afirmaba que el periódico tenía vinculaciones muy serias con grupos capitalistas sevillanos y con otros grupos anticapitalistas, pero ambos con el denominador común de su oposición más o menos abierta al Régimen de aquella época.
De dichas vinculaciones se hace eco Manuel Ruiz Romero en su interesante trabajo sobre “Censura y consignas en la prensa franquista” donde se reproducen las frases que se dedican al director del diario, a los periodistas y a los colaboradores del mismo.
El informe también dedicaba palabras a los Auxiliares de Redacción, que era lo último que se despachaba entonces en periodismo. Decía sobre Antonio Guerra, José Guzmán y sobre el que esto escribe, lo siguiente: “Ninguno de ellos está inscrito en el Registro Oficial de Periodistas y todos constituyen la base del trabajo de la nueva orientación del periódico y el equipo de confianza del Director. De plumas especialmente virulentas, se distinguen por sus continuos ataques más o menos velados al Régimen español, así como al Ayuntamiento de la ciudad, Organización Sindical, etc.” (De risa).

lunes, 2 de mayo de 2011

Periodistas de ayer: director de El Correo, despedido

José María Requena llevaba  una doble vida. Tenía dos familias que atender. Se lo escuché a su hijo Jacinto. Estaba delante su madre. Me quedé de piedra. Recordé en aquel momento  que José María había sido  nombrado director de El Correo de Andalucía  en 1975 y  cuando, al cabo de dos años y pico,  lo despidieron era padre de cinco hijos en edad escolar.
-¿Dos familias que atender? pregunté a Jacinto.
No me contesta él. Se adelanta Rosa, la madre:
-Cuando lo despidieron,  pasamos un año horroroso. Se nos cerraron todas las puertas. José María y yo lloramos mucho a escondidas. Un día me dijo él: “Estamos ya en el fondo del pozo, tenemos que salir como sea”. Yo le contesté: “Vamos a vender las pequeñas propiedades que tenemos, montamos una cafetería, yo la llevo y tú dedícate a escribir”.
Jacinto se aclara:
-Mi padre tenía dos familias que atender: la real y la que creaba en sus novelas. Con las dos convivía a gusto. Su familia literaria era cada vez más numerosa.