jueves, 8 de diciembre de 2011

El hombre de los clásicos para la sierra

El que esto escribe manifiesta que encontrándose de visita en un pueblo de la provincia de Huelva llamado Fuenteheridos vio a un numeroso grupo de pintores desperdigados por las calles de la localidad. Dijéronle que eran acuarelistas procedentes casi todos de Sevilla y se negaron a darle detalles de un hombre entrado en años y en peso que caminaba despacio por el lugar con una señora, que no .dejaba de mirar el quehacer de los pintores. Intrigado por la desigual pareja (bella ella, él,.bigotudo y menos bello) el manifestante se acercó con sigilo y advirtió que el hombre tenía casi pegado a la oreja derecha un pequeño magnetófono que reproducía una antigua conversación que podía escuchar cualquier paseante, dado el volumen del sonido:
- Hola, Carlos, ¿dónde estás?
-En Fuenteheridos. A las tres tengo el programa de música clásica en Radio Sierra de Aracena, así que dentro de un rato me voy para allá.
-Si tienes prisa, hablamos otro día.
-Díme.
-En otra ocasión te contaré. ¿Tú eres de ahí?
-No, yo nací en Riotinto, pero a mi padre lo destinaron a Fuenteheridos, como Secretario del Ayuntamiento, así que vine con tres años, y me crié aquí, y me siento un papero más.
-¿Papero?
-Así llaman a los de aquí. A los de Riotinto, moginos y a los de Nerva, chorizos.Son dos pueblos cultos por la influencia anglosajona. Riotinto no es bonito porque los ingleses hicieron todas las casas iguales.
-¿Estos son los dos pueblos donde escuchan tu espacio musical?
-También en el extranjero. Esto de Internet es increíble. Recibí recientemente un mensaje de un joven español que trabaja en Miami prometiendo que los jueves se iba a levantar un poquito más temprano para escuchar mi programa “Clásicos para la Sierra”. Me quedé sorprendido.
-Te estoy sacando  de quicios con tanta  pregunta.
-Lo que me saca de quicios es el sonido del violonchelo, porque tiene una sonoridad y una gama tan amplia que lo hacen fascinante. Es el que más se parece a la voz humana. Puede sustituir a una coral.
-Si ves a tu amigo el investigador y antropólogo Rodolfo Recio, dale recuerdos de mi parte. Dile que yo no imaginaba que en un pueblo con tan pocos habitantes como Fuenteheridos asesinasen en agosto del 36 a cincuenta personas.
-Según cuenta Rodolfo los culpables fueron dos escuadras de Falange al mando de un ex socialista vestido ya con camisa azul. Un resentido del pueblo. ¡Con tantos jóvenes como afilió en el pasado al socialismo en Sevilla!
El que esto escribe declara que el magnetofón dejó de sonar. La pareja se separó. Ella se dirigió a donde se encontraban los pintores y el varón desapareció. Volvió cuarenta minutos después y entró decidido en el mesón La Posá y se entregó al buen yantar y al buen beber en compañía de buenos amigos. .
Por los que le conocen bien supo el declarante que dicho varón  es amante de la música. Se apellida Ojeda. Fue un experto docente, ejerce la abogacía y recibe tantas parabienes  por su programa pedagógico “Clásicos para la Sierra” que llegan a herir su modestia. Su esposa, Reyes S. Fransesch, que es pintora, se encarga de curar, cuando puede, tan sutiles heridas.