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martes, 6 de septiembre de 2011

¿Libertad o igualdad?

─A casi todos sus entrevistados preguntó usted sobre la juventud, la vejez, la muerte, comenté a Salvador Pániker.
─Sí. ¿Qué pasa con esto?
─Nada. Sólo quería saber por qué abordó esos temas.
─Porque son temas constantes de la condición humana. Me interesan mucho las actitudes de los hombres frente a la muerte.
Salvador Pániker acababa de pronunciar  una conferencia en el Ateneo de Sevilla. De pasada habló sobre su libro “Conversaciones en Madrid” que había tenido un éxito internacional. Este escritor es  ingeniero, filósofo,  catalán como su madre. Su padre nació en la India. La obra contenía 24 entrevistas. Había elegido a 24 personalidades influyentes a principios de los 70.
─¿Cómo reparte el éxito?
─¿Cómo? No comprendo...
─Quiero decirle si ha pensado qué tanto por ciento del éxito de su libro  corresponde a sus entrevistados.

sábado, 23 de abril de 2011

Un dictador muy tacaño

-¿Qué va a tomar?, pregunté al dueño de la Editorial Planeta, José Manuel Lara.
-Yo solamente bebo agua mineral y, cuando me tiro al vicio, me bebo una Coca Cola.
Estábamos en el Hotel Alfonso XIII. Entonces no existían ni la "light" ni la "cero".
Le pregunté por los tres escritores que estaban más cerca de su corazón y de su cartera. No dudó: José María Gironella, que había vendido más de cuatro millones de ejemplares de Los Cipreses creen en Dios; Torcuato Luca de Tena , con La Edad Prohibida y Miguel Delibes con Los Santos Inocentes.

Rodríguez Piñero es una máquina de lectura

Miguel Rodríguez Piñero, ex presidente del Tribunal Constitucional, aprendió a leer a los tres años. A los siete  le operaron de amígdalas. Durante la convalecencia se leyó el Quijote.  Siendo niño, su abuelo era un viejo borbollista, su padre, un monárquico liberal y en su casa nunca sintieron simpatía por el régimen político en que vivían. Ahora se considera una máquina de lectura.  Lee mucho y rápido. Novelas, sólo cuatro o cinco al año. Obras de su especialidad, casi a una por día.

-¿Cuándo sintió que se le escapaba la juventud?
-Yo he tenido poca juventud, porque saqué la cátedra de Derecho del Trabajo muy pronto. Hice las oposiciones con 25 años y tomé posesión con 26.
-¿Esperaba ser el catedrático más joven de su generación?
-Yo, no.
-¿Quién?
-El único que tenía esperanza era mi padre, que vivió con gran optimismo mis oposiciones. Era un hombre muy simpático, buen médico, con mucha autoridad y gran valía intelectual.
-¿Su muerte?
-Me impactó mucho. Y es un recuerdo que me vuelve con mucha frecuencia. Es  de los pocos  recuerdos  desagradables de mi vida.