“Pocos conocen que, con sólo 16
años, vino a Sevilla Santiago Carrillo para parar el intento de golpe
de Estado que lideró el general Sanjurjo desde aquí, contra la II
República la madrugada del 10 de agosto de 1932”. Me lo ha contado José
Hormigo. Este ex dirigente del PCE era un buen amigo de Carrillo. Lo
consideraba entrañable. Cuando se veían le recordaba los ricos
garbanzos que se comió en su casa en 1992 preparados por Paula, su
mujer. Hormigo ha estado encarcelado 4 años 2 meses y 15 días, según
documento expedido por la prisión de Jaén. De su estancia en la
comisaría de Sevilla en 1971 guarda esta escena: “El jefe de la
Social, Martín, me dio un golpe en las sienes y caí redondo al suelo.
Dos policías me cogieron por los pelos y me arrastraron por un largo
pasillo. Después patadas en las corvas y ya de pie, sin soltarme de los
pelos, estrellaban mi cara contra una máquina de escribir.” Hormigo ha
tenido 13 novias formales. La última fue Paula, su esposa. Un abuelo de
Carrillo era de Sevilla. No le disgustaba el vino, según me ha dicho
Eduardo Saborido.
Mostrando entradas con la etiqueta Santiago Carrillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santiago Carrillo. Mostrar todas las entradas
lunes, 14 de abril de 2014
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Santiago Carrillo y Sevilla
Funcionaba a tope la ETA cuando pregunté a Marcelino Camacho si aceptaría él un coche blindado, aunque fuera como el Cadillac que regaló a Santiago Carrillo el dictador comunista de Rumania Nicolae Ceaucescu.
Esta fue su respuesta:
-En un país como el nuestro en el que tantas amenazas de muerte se hacen todos los días, ¿por qué un hombre como Santiago Carrillo no habría de tener un coche blindado, aunque dicha sea la verdad ya no funciona bien?
-¿Pidió él protección?
-No.
-¿Quién?
- Fuimos nosotros, los del partido, los que consideramos que debía tenerla como la puede tener un Jefe de Estado. Pero esto no quita que Carrillo se pasease tranquilamente por las calles de Madrid.
Marcelino Camacho hacía poco tiempo que había salido de la cárcel. Contó a Evaristo Villar y a Juanjo Sánchez que los funcionarios de prisiones distinguían perfectamente a los internos por la forma de entrar en el patio de la prisión: Los que andaban solos y muy de prisa eran anarquistas. Los que iban en grupo, preparando gobierno, eran socialistas. Los que llevaban un libro debajo del brazo, comunistas. El estaba con los del libro. La cárcel fue su verdadera Universidad.
Un buen amigo de Santiago Carrrilo fue José Hormigo, ex dirigente del Partido Comunista en Sevilla.
-¿Cómo era?
-Entrañable. Cuando nos veíamos siempre me recordaba siempre los ricos garbanzos que le preparó Paula, mi mujer, el día que comió en mi casa, en la barriada de Bellavista, el año 1992.
-¿Qué no se sabe de él?
-Pocos conocen que, con sólo dieciséis años, vino a Sevilla para parar el intento de golpe de Estado que lideró el general Sanjurjo desde aquí contra la II República la madrugada del 10 de agosto de 1932.
(Vivía entonces uno de los abuelos de Santiago Carrillo que era sevillano y al que no le desagradaba el vino. De ahí le venía la vena humorística, según me dice Eduardo Saborido, al que tanto hizo por la transición en nuestro país)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

