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viernes, 16 de marzo de 2018

Ofensa a las víctimas del franquismo


Cela acudió al Tribunal Supremo para pedir al presidente Pascual Sala que le cediera un garrote vil para exponerlo en la Fundación Cela, de Iría Flavia, en la sala dedicada a La familia de Pascual Duarte. Recibió uno, en febrero de 1995, que fue usado por última vez el 2 de marzo de 1974 para ejecutar en la Modelo de Barcelona a Salvador Puig Antich, anarquista de 25 años. A los 86 murió Cela el 17 de enero de 2002. Diez meses después fue retirado de la Fundación el macabro artilugio, cuya exhibición se consideró una ofensa a las víctimas del franquismo
.
Derecho a la Vida
Cinco años después, en 2007, en el mes de los difuntos, el Supremo celebró jornadas de puertas abiertas. Los madrileños pudieron ver allí una exposición en la que se exhibía, dentro de una vitrina una máquina desmontada de garrote vil, según comunicó Europa Prees. Detalló la agencia de noticias que junto al garrote vil aparecía un árbol cuyas hojas eran fotocopias del artículo 15 de la Constitución Española que consagra el derecho a la vida. 

jueves, 4 de octubre de 2012

Fúnebre ocurrencia de Camilo José Cela

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El Nóbel pidió un bolígrafo negro y comenzó a escribir pausadamente una esquela mortuoria en un ejemplar de la novela que había sido premiada con cincuenta millones de pesetas. El texto de la esquela es sencillo y sigue el modelo tradicional, excepto la inclusión de un verbo algo irreverente para la ocasión. Lo extraño del caso es que el finado, valga la redundancia, estaba de cuerpo presente.
El difunto no quiso guardarse un elogio, porque según Picasso, es como quedarse con algo ajeno. Así que agradeció de corazón a Camilo José Cela su fúnebre ocurrencia. .
El profesor Manuel Regueiro dice que la muerte, como tema, tuvo un papel fundamental para Cela desde sus primeras obras. En algunas confiesa indirectamente sus miedos y su intento de remediar la sensación de la soledad, que tanto asociaba con la vejez.
Muchos años antes de gustarla, el Noble escribió que la muerte era dulce, pero la antesala cruel. Cruel y macabro me parece el anuncio de una empresa de pompas fúnebres que aparece en una de sus obras: “Adquiriendo un elegante ataúd de caoba se regala cajita de niño”.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cela confiaba en la posteridad, según su hermano Jorge

Conocí a Jorge Cela Trulok el año que su hermano Camilo José publicó “Oficio de tinieblas”. El  que sería Premio Nóbel ya  había logrado introducir el vocablo coño en el  Diccionario de la Real Academia Española, según comenta su último secretario Sánchez Salas.
Jorge Cela Trulok, licenciado en Ciencias de la Información, era autor ya de ocho novelas. Me acuerdo de dos: de “Blanquito peón de brega” y de “Compota de adelfas”.
-¿Te pareces a tu hermano?
-En lo físico es innegable que me parezco  mucho.
-Exageras un poco.
-Excepto en la diferencia de kilos, que me lleva veinte, y de estatura que me gana quince centímetros.
-¿En otras cosas?
-Es como más señorito en el buen sentido de la palabra.
-¿En qué confía más él?
-En que en la posteridad, una vez muerto el individuo, sea importante.

viernes, 8 de julio de 2011

Antonio Gala se siente orgulloso de su enemigo íntimo

Cela ya no podría decir en la Real Academia “aquí ya no entra ningún maricón más”. Llevaba varios años muerto el escritor gallego cuando ingresó en dicha institución el poeta Francisco Brines. Persona ligada, en cierto sentido a Antonio Gala, porque en 1959 los dos se presentaron al Premio Adonais de Poesía. Lo ganó Francisco Brines por su obra “Las brasas”  y quedó finalista Antonio Gala  por  su libro “Enemigo íntimo”.
-¿Cómo está? Antonio.
-No estoy recuperado ni creo que me recupere en bastante tiempo.
-¿Tanto fue lo del pie?
-Eso es  lo menos importante. Lo terrible, lo que me tuvo diez horas muerto,  fue la perforación del duodeno. Aquel día tenía yo invitados en casa y el único que se dio cuenta de que me pasaba algo raro fue  mi perro Troilo.