Cela ya no podría decir en la Real Academia “aquí ya no entra ningún maricón más”. Llevaba varios años muerto el escritor gallego cuando ingresó en dicha institución el poeta Francisco Brines. Persona ligada, en cierto sentido a Antonio Gala, porque en 1959 los dos se presentaron al Premio Adonais de Poesía. Lo ganó Francisco Brines por su obra “Las brasas” y quedó finalista Antonio Gala por su libro “Enemigo íntimo”.
-¿Cómo está? Antonio.
-No estoy recuperado ni creo que me recupere en bastante tiempo.
-¿Tanto fue lo del pie?
-Eso es lo menos importante. Lo terrible, lo que me tuvo diez horas muerto, fue la perforación del duodeno. Aquel día tenía yo invitados en casa y el único que se dio cuenta de que me pasaba algo raro fue mi perro Troilo.
-¿Cómo está? Antonio.
-No estoy recuperado ni creo que me recupere en bastante tiempo.
-¿Tanto fue lo del pie?
-Eso es lo menos importante. Lo terrible, lo que me tuvo diez horas muerto, fue la perforación del duodeno. Aquel día tenía yo invitados en casa y el único que se dio cuenta de que me pasaba algo raro fue mi perro Troilo.
