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viernes, 7 de abril de 2017

La Música del Olvido

El último organista seglar que tuvo la catedral de Sevilla se apellidaba Mariani. Obtuvo ese puesto por oposición, siendo muy joven. Veraneaba en Dos Hermanas. Allí compró una huerta a la que puso el nombre de “Nuestra Señora del Reposo” porque era muy devoto de esta Virgen. La huerta tenía a la entrada dos imponentes leones de barro que, durante el invierno, padecían agresiones de chavales del pueblo. Esto dejó de suceder cuando al dueño se le ocurrió pintar del color del bronce a los animales. La apariencia los engañó.
Su hijo Emigdio fue uno de los cuatro fundadores del Conservatorio de Música de la capital hispalense, donde era titular de la cátedra de Armonía. Fue compositor. Aquí abajo le dio tiempo de escuchar el concierto del olvido. Murió esperando lo que a todo buen cristiano aguarda.

domingo, 19 de enero de 2014

El Concierto del Olvido

Fue uno de los cuatro fundadores del Conservatorio de Música de Sevilla. Se llamaba Emigdio Mariani Piazaa, hijo del último organista seglar de la catedral de la capital hispalense. Cuenta que durante la guerra le quisieron echar el guante porque él dirigió la orquesta universitaria de la FUE, que era una asociación estudiantil de izquierda, pero le salvó un farmacéutico de la Puerta de Carmona, que se apellidaba Fombuena. Los franquistas comprendieron (ya es suponer mucho) que él estaba en la orquesta como músico y no como político. Casi todos los demás miembros tuvieron que huir.
-¿Su padre le dejó partituras y fincas?
-Partituras. Conservo la de su “Himno a Colón”, estrenado en Sevilla en 1892 con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América.
-¿A qué concierto va asistir?
-Aquí abajo, al concierto del olvido. Allí arriba me espera lo que a un buen creyente.

lunes, 4 de febrero de 2013

Un cura sincerote

Imagen tomada
del Archivo de ABC.
  
Todavía no era sacerdote cuando Federico Pérez Estudillo se hizo socio del Sevilla. Era el año 1930. El primer partido que vio lo recordaba con alegría, porque los blancos ganaron al Oviedo por cuatro a cero. También se llevó un gran susto cuando, durante el encuentro, el delantero centro Guillermo Campanal golpeó involuntariamente en la cara al portero ovetense. Éste fue retirado del campo con el rostro ensangrentado e inconsciente.
Después supo Pérez Estudillo lo que ocurrió en la enfermería. El jugador continuaba sin recobrar el conocimiento. Entró el entonces médico del Sevilla, don Antonio Leal Graciani. Levantó el párpado de uno de los ojos del portero resinado y dijo con gran desolación a los directivos del Oviedo:
─Este muchacho se ha muerto.
Y ocurrió lo que desconcertó al doctor Leal: oyó risas de los mencionados directivos.