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domingo, 19 de enero de 2014

El Concierto del Olvido

Fue uno de los cuatro fundadores del Conservatorio de Música de Sevilla. Se llamaba Emigdio Mariani Piazaa, hijo del último organista seglar de la catedral de la capital hispalense. Cuenta que durante la guerra le quisieron echar el guante porque él dirigió la orquesta universitaria de la FUE, que era una asociación estudiantil de izquierda, pero le salvó un farmacéutico de la Puerta de Carmona, que se apellidaba Fombuena. Los franquistas comprendieron (ya es suponer mucho) que él estaba en la orquesta como músico y no como político. Casi todos los demás miembros tuvieron que huir.
-¿Su padre le dejó partituras y fincas?
-Partituras. Conservo la de su “Himno a Colón”, estrenado en Sevilla en 1892 con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América.
-¿A qué concierto va asistir?
-Aquí abajo, al concierto del olvido. Allí arriba me espera lo que a un buen creyente.

viernes, 28 de junio de 2013

Un ejemplo de madurez de los jóvenes de hoy

En 2º de  Bachillerato ha obtenido una media de 10. En selectividad un 9,314 y su nota final ha sido un 12,96 sobre 14. Ha estudiado en el IES Vicente Aleixandre.y en el Conservatorio Profesional de Música Cristóbal de Morales tampoco ha desafinado. Estas han sido sus calificaciones: un 10 en flauta, armonía y transporte, un 9 en piano y un 8 en banda.

El protagonista se llama Francisco José Urbano Martín. Tiene 17 años y sus amigos le llaman Paquito, como su familia, a la que él considera de clase media,  pero con una capacidad de trabajo muy alta. Se siente muy orgulloso de ella.

-¿Qué composición interpretarías a la situación actual de nuestro país?
-Así a bote pronto…quizás la Ballade nº 1 de Chopin.
-¿Por qué?
-Es una pieza que parece que no tiene fin, con diversos temas (distintos entre sí) que se agolpan unos con otros y parece que no se desarrollan en su totalidad. Tiene toques trágicos, otros de infinita esperanza y algunos juguetones. Sin duda una obra compleja y convulsa.
-¿A qué te suena la palabra Wert?
-Pues al ministro. Me suena a la raíz latina “verb” en palabras como “verbum” (que significa “palabra”), aunque tras las informaciones sobre su opinión acerca del dialecto andaluz, supongo que la relación etimológica será puro azar.
-Por lo que me estás diciendo tienes poco de tímido.
-Pues soy tímido, pero muy  amigo de mis amigos.
-Estoy intrigado. ¿Qué has hecho durante el curso para sacar esas calificaciones?
-De ocho a tres Instituto. Algo de estudio después de almorzar. Conservatorio  por la tarde, ensayo de la banda y la orquesta (algunos días) hasta bastante tarde, ducha, cena y más estudio por la noche.
      -¿En qué carrera te has preinscrito?
      -En el Doble Grado en Filologías hispánica y clásica. Siempre me he sentido “de   
      Letras”, aunque no me gustan demasiado estos calificativos excluyentes.
      -¿Qué te gustaba de pequeño? Me refiero a tus primeros recuerdos.
-Recuerdo con especial cariño cómo imitaba a los costaleros con una silla encima y también a los cristos y vírgenes. También recuerdo las primeras veces que entré en el Ramón Sánchez Pizjuán.
-¿Miedo?
-A la soledad y a la desidia.
-¿Con quién compartes tu afectividad?:
-Con mi familia y amigos. Si va por el tema femenino, de momento nada. Todo se andará.
-¿Feliz?
-Sí, porque me dedico a lo que me gusta e intento sentirme vivo y con esperanzas durante todo el día.

(Suena la Ballade número 1 de Chopin. No está el día para escucharla. Que la oiga Wert).

miércoles, 30 de enero de 2013

Intimidades a la carta

Aquel año era el primero que la cantante había tomado bien las uvas de la suerte. Antes se hacía un lío  con el reloj de la Puerta del Sol. Siempre le faltaban uvas y le sombraban campanadas. Se las comió con el pie izquierdo levantado para entrar con el derecho en el año nuevo. Hacía poco que había recibido una carta de un admirador suyo de Cuba. Había correteado media España porque las señas estaban mal puestas. La otra media España no se había enterado.

Maria de los Ángeles Santamaría dijo al camarero:
-¿Cómo están las angulas?
-¡Riquísimas!, respondió el empleado del Hotel Colón.
-¿Tienen gambas o quisquillas?
-No.
-¡Qué lástima! ¿Están frescas las espinacas?
El camarero guardó silencio. La cantante le preguntó:
-¿Podrían ponérmelas a la catalana, con uvas pasas y piñones salteados?
-Lo siento.
-¡Qué pena! Tráigame, entonces, endivias; se me apetecen mucho por lo frías que están.
-Bien.
-Y ahora querría un poquito de apio. Pero yo tengo que comer más, aunque no tenga apetito. Algo de carne. ¿Tienen chuletitas de cordero?
-Sí.
-Pero muy hechas.

jueves, 1 de noviembre de 2012

El maestro Tejera

Acudí al bar desde donde Manuel Pérez Tejera veía los atardeceres en compañía de su esposa y de algunos de sus amigos. El director de la Banda de música que lleva su segundo apellido había cumplido ochenta años y amenizado en la Real Maestranza más de dos mil corridas.
-¿Le han intentado sobornar alguna vez?
-Sí, señor.
-¿Quién?
-El apoderado de un gran torero de Despeñaperros para arriba.
-¿Recuerda la táctica que empleó?
-Me estrechó la mano con un papel extraño que no quise mirar.
-¿Qué le dijo usted?
-Que, como sabía que no me iba a regalar un chalet en la Palmera, le devolvía aquello porque quería seguir tocando en la Maestranza con la frente muy alta.
-¿Por cuánto?
-Por cada espectáculo cobramos dos mil pesetas que nos repartimos entre los veintiocho músicos que tiene la Banda. Como comprenderá, todos tocan por afición a la música y a los toros. Algunos de ellos son zapateros. Hay varios contables. Los menos tienen camiones de transportes y otros son maestros albañiles.
(Era el año 1968 cuando charlé con Manuel Pérez Tejera. Unos meses antes había sido bendecido e inaugurado El Corte Inglés en Sevilla. Su presidente, Ramón Areces, manifestó que un directivo de la empresa  ganaba más que un ministro. Apedrearon los escaparates no por esas palabras sino por una metáfora también inoportuna: los maniquíes que exhibían las prendas de ropa eran cerrados de pitones, como si la cornamenta representara a Sevilla por tener la Real Maestranza).

lunes, 28 de mayo de 2012

Tenía bemoles y le iba la marcha

Noticia de la toma de posesión, el 15-3-1973
Para que la Banda no atente contra su salud se va de Sevilla. Lo hace una vez por semana. Llega a Tomares. Allí tiene una parcela, con más de cincuenta árboles frutales. Los ha plantado él. Los cuida, abona, riega y los poda. Son naranjos, limoneros, higueras, albaricoques, ciruelas y  parras. Su tarea es como poner música a la naturaleza.
Esto lo hacía el maestro José Alberto Francés cuando dirigía la Banda Municipal de Música de Sevilla. “La política de este colectivo era la música”, me dijo. Y que todos ellos la realizaban con gusto cuando le facilitaban lo necesario. No sabía qué miembro de la Corporación tenía mejor oído porque no les había escuchado cantar. En la Banda había delegados sindicales de Comisiones Obreras, UGT y del Sindicato de Funcionarios.
-¿Qué toca CC.OO?
-Su representante toca el saxofón. El timbre del saxofón es muy apreciado en las bandas militares y la música de jazz le ha sacado mucho partido.
-¿UGT?
-El trombón. Es majestuoso, noble y de gran potencia.
Comenta que el delegado del Sindicato de Funcionarios era profesor del Conservatorio y tocaba percusión: xilófonos, timbales, bombos, triángulos, crótalos…

lunes, 19 de marzo de 2012

La Banda de La Oliva es una gran familia


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“El que escucha música siente que algún hueco en su soledad de repente se puebla”. Este pensamiento  es  del presidente  de la Sociedad Filarmónica  Ntra. Sra. de La Oliva de Salteras,  José María Moral García. Me lo acaba de decir. Y no desentona con los que afirmaron que la música fue inventada para confirmar la soledad humana y que entra por el oído y llega al corazón.
El presidente añade que para poblar la soledad “nos vale tanto una marcha de procesión, una banda sonora, una obra clásica, un himno o un pasodoble. Incluso un pasacalles o unas sevillanas pueden hacer el milagro si la música rememora situaciones de nostalgia o de tiempos vividos.”
-Según un dicho popular, la única manera de que un músico gane dinero es vendiendo sus instrumentos.
-Más que un dicho, casi podría pasar por una afirmación, aunque poco a poco esto está cambiando. En nuestra banda, cada vez son más los que se dedican de forma profesional al mundo de la música, como profesores en el conservatorio, dando clases en academias o como instrumentistas en orquestas, etc.
-¿Y los demás?
-Las profesiones del resto son tan variadas como el conjunto de la sociedad. Sin ir más lejos yo me dedico a dar clases de jardinería. Eso si, cuando nos ponemos a hacer música sólo somos músicos.