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viernes, 6 de junio de 2014

La que se hubiera armado

Carmencita Franco estuvo en El Rocío. Cuando regresó a El Pardo le contó a su padre lo bien que lo había pasado. El dictador prometió a su hija ir con ella dentro de dos años, porque no podía desplazarse antes. Esta inocente promesa llegó a oídos de un sevillano que entonces era subsecretario de Educación Popular y hombre muy prudente. Se llamaba Luís Ortiz Muñoz. Dirigía el Instituto Ramiro de Maeztu, donde daba clases de griego. En Sevilla comentó con amigos y autoridades el deseo de Franco y se armó la de Dios: pues organicemos un Rocío para su excelencia y llevémoslo a El Pardo.
Me contó el inolvidable y querido Manuel Barrios que se iba a fletar un tren completo con bueyes, carretas, “simpecados”, caballos, jinetes y flamencas. Pero al tener Franco noticias de lo que se le avecinaba, dijo que no.
El  cese de Luís Ortiz Muñoz como subsecretario de Educación Popular en julio de 1951 no tuvo connotaciones rocieras.
Era un hombre muy querido en el mundo cofradiero. Cuando en 1975 falleció, su  cadáver fue amortajado con la túnica de la Hermandad del Gran Poder y se celebró un funeral en San Juan de la Palma ante la Virgen de la Amargura. Bueno Monreal asistió.

lunes, 15 de abril de 2013

Desinterés por la política

El que fue rector de la Universidad de Sevilla, Julio Pérez Silva, tenía once años cuando quisieron matar a su padre en 1936. Era encargado de obras en carreteras. Los de un bando le persiguieron a muerte para que les entregara una gran cantidad de explosivos destinados a las obras de un túnel. Logró salvarse. A la semana siguiente, los del otro bando quisieron quitarle la vida porque deseaban lo mismo. Esto le sirvió de lección al profesor Pérez Silva para no interesarse por la política.
-¿Para qué sirven los amigos?
-Para abusar de ellos. Por eso no me importa sacrificarme por los demás.

No parece el mismo
El ex presidente Felipe González ya no es el animal político que en la clandestinidad tenía que borrar sus huellas delante de su escondite. Sin necesidad de asomarse a sus espacios más intimistas se aprecia que ahora pesa más sobre la tierra: ha engordado.
Sus kilos de más no impiden que recordemos que le tocó dirigir un país que intentaba recuperar la autoestima y recobrar lo que pudo perder de dignidad durante la dictadura.
Oyéndole hablar sobre los casos de acoso a políticos del PP se aprecia que se ha mostrado demasiado cauteloso.
Recuerdo lo que escribió Felipe, siendo muy joven, en sus “Cartas desde Lovaina”: “La primera condición del ser revolucionario es respetar a los demás”.

martes, 5 de marzo de 2013

Cónclave Secreto


15 de octubre de 1978. Primer desayuno de los 110 electores del Papa, encerrados desde la noche anterior en el cónclave secreto. Los cardenales van entrando en el comedor en tres turnos, según las horas en que hayan dicho misa. Don José  María Bueno Monreal está terminando con el café,  que no es de muy buena calidad. Cuando se llevaba la servilleta a los labios oye que le dicen: “Eminencia, hoy es el día de Santa Teresa de Ávila, fiesta de los escritores españoles”. “Pues, sí, eminencia” respondió el cardenal arzobispo de Sevilla al cardenal Wojtyla, arzobispo de Cracovia. A la mañana siguiente, también a la hora del desayuno, el cardenal de Sevilla buscó al compañero del día anterior y le saludó con estas palabras: “Señor cardenal, hoy celebramos a Santa Eduvigis, que es patrona de Polonia. Vamos a ver si nos da un buen Papa”. “Sí, señor cardenal, le contestó Wojtyla”.
(Ahora el que pregunta es el que esto relata porque se lo contó y supervisó el propio cardenal Bueno Monreal)
-Don José María, ¿presentía el cardenal Wojtyla que usted le iba a votar?
-No lo sé.
-¿Le votó usted?.
-Eso sí que no se lo puedo decir.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Arzobispos ante la reforma laboral


La reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy socava los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias. Así de claro lo ha afirmado la Hermandad Obrera de Acción Católica y la JOC  en un documento que difundió una de las delegaciones episcopales del Arzobispado de Madrid.  ¿Pero cómo ha ocurrido esto? Enseguida el cardenal  de Madrid, Antonio María Rouco Varela se sintió traicionado por uno de los suyos y  mostró su  adicción al Partido Popular.Vetó el documento y ordenó que se divulgase a toda prisa que  el Arzobispado de Madrid no se identificaba con el contenido del documento ni se hacía  responsable del mismo.  Su postura y dinamismo llenó de  goce a los populares. ¡Pobre Rouco! El arzobispo de Barcelona ha apoyado el documento.  Ha dicho que el capital debe estar al servicio del trabajo y no el trabajo al servicio del capital.