El futuro presidente de la Junta de
Andalucía tenía quince años cuando bebió su primer tinto en público.
Con casera y con unos jornaleros que le contaron los problemas
laborales que padecían. No se le subió el vino a la cabeza. Se le subió
la sinceridad con la que le hablaron estos trabajadores, a pesar de
que en aquella época la España oficial no era representación auténtica
de la España real. Sólo se sabía de oídas lo que era la libertad. La
conversación tuvo lugar en un bar de Olvera, provincia de Cádiz, sin
confidentes a la vista...
El muchacho de Olvera, que se considera
muy sevillano, se licenció en Derecho en la Universidad hispalense y
gozó de estima en determinados círculos políticos. Fue Jefe del
Gabinete Técnico de la Dirección General de la Juventud, con Manuel
Clavero cuando era ministro de Cultura. Adolfo Suárez le nombró
presidente de las Juventudes Centristas. Y cuando el profesor Oscar
Alzaga presidía el Partido Demócrata Popular nunca llamaba Javier a
Arenas sino líder y siempre le presentaba a la gente como su heredero
político.
