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| Julián Grimau |
¡Cualquiera se lo comentaba al doctor Cristóbal Martínez Bordiú,
marqués de Villaverde!. Me lo puso en suerte el recordado doctor Italo
Cortella durante un congreso de la Sociedad Española de Cardiología en
Sevilla. Pensábamos hablar de toros y de otros detalles con él, porque
la agencia de noticias Colpisa había difundido que Domingo Dominguín,
hermano de Luis Miguel, y Grimau, del Partido Comunista, coincidieron
en una ocasión con el doctor Martinez Bordiú y estuvieron los tres
tomando copas.
Franco ya había fallecido cuando se celebró el congreso y no era cuestión de dar el pésame al yerno, que se cerró en bandas. No lejos de nuestro grupo se encontraba un cirujano cardiovascular: el doctor Ramiro Rivera. El fue uno de los cuatro médicos que asistieron a Franco, con ocasión de la trombloflebitis que padeció en el verano del 74. El Jefe del Estado, en señal de agradecimiento, le envió una foto suya dedicada y el Gobierno le concedió la Gran Cruz del Mérito Civil, condecoración que él rechazó. Otro de los asistentes al congreso que me presentó don Italo Cortella fue el doctor Pérez Pulido, del Hospital General de Santa Cruz de Tenerife. Era jefe clínico del Servicio de Cardiología.
Franco ya había fallecido cuando se celebró el congreso y no era cuestión de dar el pésame al yerno, que se cerró en bandas. No lejos de nuestro grupo se encontraba un cirujano cardiovascular: el doctor Ramiro Rivera. El fue uno de los cuatro médicos que asistieron a Franco, con ocasión de la trombloflebitis que padeció en el verano del 74. El Jefe del Estado, en señal de agradecimiento, le envió una foto suya dedicada y el Gobierno le concedió la Gran Cruz del Mérito Civil, condecoración que él rechazó. Otro de los asistentes al congreso que me presentó don Italo Cortella fue el doctor Pérez Pulido, del Hospital General de Santa Cruz de Tenerife. Era jefe clínico del Servicio de Cardiología.
