Julián, que había sido acusado de
asesinar a una menor, pasó su primera noche en libertad en la casa de
su abogado, que era padre de dos niñas de cinco y tres años.
Julián,
de 39 años, salió de la cárcel con pasos cortos, lentos, y traje negro.
“Ponte bien la corbata” le dijo el abogado antes de abrazarlo. Era la
única persona que le esperaba. “Me parece mentira esto de mi libertad
porque el segundo día del juicio vi que las cosas se me ponían mal” No
pienses en eso, el tribunal te ha absuelto, pero como yo te vea con una
copa de vino en la mano te rompo la cara, le advirtió el abogado.
A las cinco de la madruga el 061 atendió una llamada de emergencia procedente del domicilio del letrado.
