martes, 25 de noviembre de 2014

(1) El rostro nos representa, nos guste o no

En una de las rotondas de entrada a la “Ciudad del Amor” se encuentra una escultura de “acero corten” dedicada a “Los amantes de Teruel”. La obra tiene 15 metros de altura. Su autor es Pascual Berniz, que también es pintor, grabador e ilustrador. Nació en Ballobar (Huesca) hace 64 años. Un día de sol en Córdoba  me contó que convive con el frío en Teruel desde 1998. Dice que en invierno tiene la sensación de que se relentiza el tiempo y que la noche se dilata empujándole a la soledad.
-¿Qué haces ahora?
-Estoy pintando con la técnica de la acuarela primeros planos de rostros donde no sólo intento reflejar un parecido, sino, expresar también lo que significan unos ojos, boca, nariz, orejas y frente: la conciencia, inspiración y expresión humana. Pintar estos primeros planos en el formato de 90 x 114 centímetros es un reto.
-¿Qué son los rostros para ti?
-Como textos que todos tendemos a leerlos. Con la cara efectuamos la más cotidiana de las metonímias, es decir, tomamos una parte por el todo; la cara por la persona. El rostro nos representa nos guste o no y actuamos como si todo lo que somos estuviese condesado en nuestra cara. A la cita de Cicerón de "La cara es el espejo del alma y los ojos sus delatores" habría que añadir que desde luego es un espejo pero para los demás. Es como si la naturaleza hubiera planteado que para vivir y convivir necesitamos conocer el rostro de los otros con los que interactuamos.