“Desgraciadamente no
elegimos a nuestros enfermos, sino que son ellos los que, de una u otra
forma, llegan a nosotros”, me dijo el doctor Ramiro Rivera cuando era
profesor jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular de la “Ciudad
Sanitaria Francisco Franco”.
El firmó, con otros compañeros, los partes médicos que sobre la salud del dictador aparecieron durante veintiún días en la prensa en el verano de 1974. Eran los doctores Vaquero, Franco Maneras y Ortega Nuñez.
El paciente no supuso para ellos una tensión especial ya que su diagnóstico (tromboflebitis) era claro y el tratamiento a seguir también.
Franco habló muy poco con el doctor Ramiro Rivera; con las enfermeras, algo más. En más de una ocasión manifestó que estaba contentísimo con ellas.
El jefe del Estado mostró su agradecimiento al equipo médico que lo trató con una fotografía dedicada. El la conserva en su consulta junto a otros regalos de sus pacientes. Y, a través del Gobierno, les concedió la Gran Cruz del Mérito Civil. Ramiro Rivera y algunos más la rechazaron.
El firmó, con otros compañeros, los partes médicos que sobre la salud del dictador aparecieron durante veintiún días en la prensa en el verano de 1974. Eran los doctores Vaquero, Franco Maneras y Ortega Nuñez.
El paciente no supuso para ellos una tensión especial ya que su diagnóstico (tromboflebitis) era claro y el tratamiento a seguir también.
Franco habló muy poco con el doctor Ramiro Rivera; con las enfermeras, algo más. En más de una ocasión manifestó que estaba contentísimo con ellas.
El jefe del Estado mostró su agradecimiento al equipo médico que lo trató con una fotografía dedicada. El la conserva en su consulta junto a otros regalos de sus pacientes. Y, a través del Gobierno, les concedió la Gran Cruz del Mérito Civil. Ramiro Rivera y algunos más la rechazaron.
