-¿Qué diferencias encuentra entre el oro y la plata?
Fernando Marmolejo Camargo contestó:
-Cuando se trabaja el oro tiene que ser uno más detallista, porque el oro decanta más las imperfecciones. La plata es más tolerante con las manos del artista.
-¿A cual de estos dos materiales preciosos se parece usted más?
-Si tuvieran corazón, a la plata con un baño de oro.
Antes de llegar a su estudio, en la Avenida de Eduardo Dato número 2, pasamos por la Plaza del Pan. “Aquí se pasaba muchas horas el padre de mi padre, porque era de los mozos de cuerda que transportaban pianos y cosas de esas”, dijo. A la altura del número 17 de la calle Valdés Leal comentó: “Aquí hubo hace muchos años un taller artesano. Aquí se ganaba el pan mi padre, que era metalero. Trabajaba en los metales que llevaban los coches de caballo. Pero como los automóviles empezaron a pisar el terreno a los coches de punto, él cambió de trabajo y comenzó a instalar los primeros taxímetros en Sevilla, sin perder la esperanza de que cuando llegara la Exposición Iberoamericana renacieran los oficios artesanales. Y renacieron. Entonces mi padre se dedicó a la cerrajería artística”.
Fernando Marmolejo Camargo contestó:
-Cuando se trabaja el oro tiene que ser uno más detallista, porque el oro decanta más las imperfecciones. La plata es más tolerante con las manos del artista.
-¿A cual de estos dos materiales preciosos se parece usted más?
-Si tuvieran corazón, a la plata con un baño de oro.
Antes de llegar a su estudio, en la Avenida de Eduardo Dato número 2, pasamos por la Plaza del Pan. “Aquí se pasaba muchas horas el padre de mi padre, porque era de los mozos de cuerda que transportaban pianos y cosas de esas”, dijo. A la altura del número 17 de la calle Valdés Leal comentó: “Aquí hubo hace muchos años un taller artesano. Aquí se ganaba el pan mi padre, que era metalero. Trabajaba en los metales que llevaban los coches de caballo. Pero como los automóviles empezaron a pisar el terreno a los coches de punto, él cambió de trabajo y comenzó a instalar los primeros taxímetros en Sevilla, sin perder la esperanza de que cuando llegara la Exposición Iberoamericana renacieran los oficios artesanales. Y renacieron. Entonces mi padre se dedicó a la cerrajería artística”.
