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jueves, 17 de junio de 2021

En la cárcel

Manuel Clavero (1926-2021) dio una charla en la antigua cárcel de Sevilla ante 300 presos. Había sido invitado por los responsables de la prisión. Moderó el coloquio un interno, acusado de atraco. El conferenciante no perdió la cartera que llevaba en el bolsillo de la chaqueta. 

Manuel Clavero como catedrático de Universidad estaba acostumbrado a hablar ante gente joven, como abogado, ante magistrados solemnes y como parlamentario ante adversarios sabiendo que no les iba a convencer. Aquella tarde era la primera vez que se dirigía ante un auditorio tan especial. Todo salió bien porque él habló a los 300 presos como si se dirigiera a miembros de una sociedad libre. (Foto ABC de Sevilla)

martes, 24 de septiembre de 2019

Lo que cobra un político por una conferencia

Un exministro habló ante 300 presos en la antigua cárcel de Ranilla. No se tomaron medidas especiales de seguridad respecto a su persona. Fue presentado por el director de la institución. Moderó el coloquio un preso acusado de atraco. Llevó reloj para no hablar más de 45 minutos y en la cartera lo que acostumbra: 7.000 ó 10.000 pesetas. Se sintió muy satisfecho con la retribución recibida: ese bien moral que le produce una visita al hospital o al cementerio. Esta personalidad como profesor estaba acostumbrado a auditorios muy juveniles. Como abogado, a magistrados solemnes. Como parlamentario sabía que nunca se convence al adversario, pero sí se influye en la opinión pública. Me he referido a Manuel Clavero a quien los presos le escucharon hablar sobre Blas Infante y sus sentimientos por Andalucía.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Puñetazo a la democracia


Un joven de 17 años ha dado un puñetazo a Mariano Rajoy. Ocurrió en Pontevedra cuando el presidente paseaba haciendo campaña. Gafas rotas, visita al hospital, llamada del Rey. A veces los políticos salen por la mañana a cazar votos, como es lo lógico, y terminan por la tarde siendo presa, como le ha ocurrido lamentablemente al líder del Partido Popular. Es un puñetazo a la democracia, aunque no se esté de acuerdo con él.

En la cárcel 
Manuel Clavero Arévalo,  ex catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla fue invitado a dar una charla en la antigua prisión de Sevilla. Como profesor estaba acostumbrado a  hablar ante gente joven, como abogado,  ante magistrados solemnes y como parlamentario se dirigía al adversario sabiendo que no le iba a convencer. Formaban el auditorio 300 presos, El moderador del coloquio era un interno acusado de atraco. Presentó al conferenciante un funcionario. Le pregunté si vendían libertad en el economato  de la cárcel. No, dijo. No es artículo de economato sino tarea de los funcionarios de la prisión en el sentido de que empleen medios educativos para que la cárcel funcione como una sociedad libre.

martes, 25 de marzo de 2014

Clavero, profesor de los dos políticos más importantes de España

Pregunté al periodista Gregorio Morán si el presidente Suárez le había causado buena impresión. Contestó que después de estudiar durante nueve meses al personaje, nada le había llamado especialmente la atención.
─¿En las dos horas y medio de conversación con él en la Moncloa tuvo tiempo de averiguar si supo encajar las preguntas?
─Sí. En la conversación me pareció un tipo simpático, sereno y con un deseo enorme de alagar la vanidad del que está hablando con él, quizá porque conozca que nuestro aspecto más débil, como persona, es la vanidad.
─¿Le hizo modificar el presidente el original del libro?
─No.
─¿Para qué le sirvió entonces la conversación?
-Sólo para hacer algunas correcciones de fechas. Debo decir en su honor que ni me pidió el texto ni las fuentes de información, cosas que, sin embargo, algunos de sus colaboradores sí lo intentaron.
─¿Llegaron a jugar la partida de póker que le pidió al solicitarle la entrevista?
─No fue necesario jugar a las cartas porque la conversación tuvo irónicamente los aspectos de una partida de póker, que se caracteriza porque uno no enseña las cartas hasta el final.
─¿Jugó el presidente a la defensiva?
─No, porque las características de un político como él en el contacto personal no permiten nunca que juegue a la defensiva. Se muestra seguro de sí mismo, muy rápido en las respuestas y con un rasgo fundamental: su deseo de agradar al adversario.
─¿De qué ministro sevillano se acuerda en su obra?
─De Clavero, que es la única persona que está en condiciones de pensar en lo efímero que es el prestigio de los profesores y al mismo tiempo en la capacidad de los dos dirigentes políticos más importantes de España: Adolfo Suárez y Felipe González.
(El portavoz del Gobierno de Adolfo Suárez en 1979 era el periodista Josep Meliá, gran amigo de Joan Miró. A los pocos días de la aparición del libro de Gregorio Morán “Historia de una ambición” manifestó que el presidente no se iba a querellar contra el autor de la obra y que no la había leído.)