Avisaron al cantaor Manuel Gerena que dos “secretas”, que habían asistido a su recital en el Colegio Mayor, preguntaban por él.
-No creo que a estos señores les haya molestado que yo aparezca en los periódicos fotografiado con Rafael Alberti. Le aprecio mucho y él también a mí. Está ya viejo y no hay que estropearle la esperanza, comentó a unos estudiantes que le acompañaban en la habitación que le había servido de camerino.
Antes les había hablado del mes que pasó en el calabozo por negarse a cantar en un festival en el Teatro Lope de Vega, de Sevilla, cuando hacía la “mili” en el Regimiento de Artillería:
-Colgué el teléfono a una de las organizadoras del acto, que era la esposa de un general, porque me propuso que cantara unas estrofas de García Lorca. Yo acepté, pero con la condición de que también pudiera interpretar unos versos de Miguel Hernández. “No, no, porque entonces va a resultar demasiado largo el espectáculo”, dijo ella. Le contesté que yo sólo era un soldado y no estaba obligado a cantar.
-No creo que a estos señores les haya molestado que yo aparezca en los periódicos fotografiado con Rafael Alberti. Le aprecio mucho y él también a mí. Está ya viejo y no hay que estropearle la esperanza, comentó a unos estudiantes que le acompañaban en la habitación que le había servido de camerino.
Antes les había hablado del mes que pasó en el calabozo por negarse a cantar en un festival en el Teatro Lope de Vega, de Sevilla, cuando hacía la “mili” en el Regimiento de Artillería:
-Colgué el teléfono a una de las organizadoras del acto, que era la esposa de un general, porque me propuso que cantara unas estrofas de García Lorca. Yo acepté, pero con la condición de que también pudiera interpretar unos versos de Miguel Hernández. “No, no, porque entonces va a resultar demasiado largo el espectáculo”, dijo ella. Le contesté que yo sólo era un soldado y no estaba obligado a cantar.
