El no concebía la huelga sin piquetes. Así de claro se expresó un líder sindical, con apellidos de novelista, delante de sus compañeros Antonio Herrera Fernández, secretario general de la Federación Estatal de UGT y de Miguel Guillen, secretario general del Metal, de Sevilla. Después vinieron las aclaraciones. José María García Márquez se refería a los piquetes informativos y no a los piquetes coactivos que pueden generar violencia física y que su central sindical condena. El era secretario general de Seguros y Oficinas de UGT. De pronto se abrió el libro de los enfados en la reunión. Antonio Herrera no perdonaba a un periódico sevillano por publicar que cada piquete de información de CC.OO. cobró cinco mil pesetas en las últimas huelgas. “Tendrá que responder ese diario ante los tribunales de justicia, porque ya se ha interpuesto la correspondiente querella” comentó. A Miguel Guillén le disgustaba que la patronal distorsionase la finalidad del piquete para crear una mala imagen de la huelga y de las centrales sindicales que están detrás.
