Hace muchos años iba Ángel Gómez “Gelán” en bicicleta por La
Campana y llevaba a su hijo Fernando sentado atrás en el sillín. Al coger un
bache, la bicicleta se hundió y el niño, que estaba muy crecidito, se quedó de
pie en el suelo. El siguió pedaleando hasta que un guardia municipal le avisó y
enseguida recuperó para la historia del periodismo a la criatura. Aquel día, ya
de noche, fue a ver un combate de lucha libre que se celebraba en el Prado de
San Sebastián, porque peleaba Marcos “El maldito” que era su luchador
preferido. Llevó al espectáculo a su hermano de madre, Juan José Serrano
Gómez., que entonces era el decano de los periodistas gráficos de Sevilla. Antes
de que comenzara el intercambio de obleas, le explicó que Marcos en el ring era
una fiera, pero luego, en la vida normal se comportaba como una excelente
persona hasta el punto de que era
presidente de Acción Católica. Trabajaba en un banco de Córdoba, donde era muy
apreciado.