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lunes, 18 de mayo de 2020

Un buen rato en el periódico

No huyo de este recuerdo: la visita de Anguita a El Correo cuando aspiraba a ser presidente de la Junta de Andalucía. Él la calificó de “visita ad limina”, como la que hacen los obispos a Roma para rendir cuentas al Papa y orar ante las tumbas de san Pedro y san Pablo. 

Obsequió al periódico con un ejemplar del libro que había escrito con Rafael Alberti sobre “La otra Andalucía.” Al poeta le impresionaba la firmeza de Anguita en la defensa de ciertas posturas en el PC. Anguita decía de Alberti que era un gozador de la vida y un comunista nostálgico. 

El exalcalde de Córdoba se desenvolvió bien en la clandestinidad. Ni sufrió cárcel ni detenciones, porque la persona que le pudo delatar no habló. 

Cuando en tiempo de elecciones le llevaban a un mercadillo, entraba y salía rígido. Iba por disciplina. Si se distanciaba de la gente era por timidez. Estrechaba la mano de alguien cuando se veía forzado a ello. Esto no le impedía que le gustara mucho bailar y se sintiera atraído por los ritmos calientes.

lunes, 19 de junio de 2017

Atormentado Anguita

“Tengo 74 años, estoy en la ancianidad, no creo en Dios en absoluto. Y vivo bien. No me hace falta” manifestó Julio Anguita a un periodista de El Mundo cuando le preguntó si la vejez sería más llevadera si creyera en Dios.

Cuando el ex líder comunista publicó un libro sobre Andalucía en colaboración con Rafael Alberti conversé con él y cometí la indiscreción de preguntarle si cuando abandonó sus creencias religiosas tuvo que “pasar el mono”. Él respondió: “Fue tremendo, ya que, en el fondo, siempre queda el hueco, porque cuando las cosas se viven intensamente, aunque siempre por libre, hay un proceso dolorosísimo que dura años” Después me dijo que su Dios era la explicación absoluta de todo y que le "contestaba" a ese porqué que siempre le había atormentado.

miércoles, 8 de junio de 2016

El poder de la familia comunista


Almería es una de las capitales de Andalucía más difícil de conquistar políticamente, según Julio Anguita. Por Almería concurrirá como cabeza de lista, por Podemos, el exjefe de Estado Mayor de la Defensa José Julio  Rodríguez. Este señor ha manifestado a El Mundo que Otegui puede ser útil en el diálogo de paz con el  País Vasco si condena explícitamente la violencia de ETA. ¿Lo hará? Jordi Évole le sacó de su helado corazón que el 12 de julio de 1997 estaba en la playa con su mujer y sus hijos porque no sabía que ese día ETA iba a acabar con la vida de Juan Carlos Blanco en un descampado de Lasarte.  
Julio Anguita será el último de la lista de la coalición electoral Unidos Podemos por Córdoba. Cuando aspiró a presidir la Junta de Andalucía el Partido Comunista decidió que Rafael Alberti le echara una mano. Los dos estuvieron charlando cinco horas ante un magnetófono y de aquello salió un libro que sirvió de reclamo en la campaña electoral. Pregunté a Anguita por Alberti.  Dijo que “había sido  un gozador de la vida. Cantó los placeres del vino y de la mesa”. 
-¿Qué clase de comunista fue? 
-Un comunista nostálgico de otro tipo de unidad. No comprendía lo que había ocurrido en la familia comunista. De Gerardo Iglesias me dijo Alberti ¡Qué pena! de Santiago Carrillo, ¡qué pena! y de Ignacio Gallego ¡qué pena!
-¿Y de usted?
-Me dijo que le impresionó mi firmeza en la defensa de ciertas posturas. Averigua tú si es verdad. 
(Me quedo mejor con este recuerdo de Alberti: “Venid los que nunca fuisteis a Granada. Hay sangre caída, sangre que me llama. Nunca entré en Granada. Sangre del mejor hermano… del mejor amigo”).

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿Vamos a por la Tercera?

Julio Anguita es tímido. Da la mano cuando se ve forzado a ello. Cuando en tiempo de elecciones le llevaban a un mercadillo, entraba y salía rígido. Iba por disciplina. Su educación fue muy espartana. Se acostumbró a dormir bien en el suelo. Cuando llegaba mayo, el suelo era su cama. Le gustaba mucho bailar. Se sentía atraído por los ritmos calientes. Su Dios era la explicación absoluta de todo. Le "contestaba" a ese porqué que siempre le había atormentado. Al abandonar sus creencias religiosas, que vivió intensamente y siempre por libre, lo pasó mal durante años. En la clandestinidad se desenvolvió con mucha suerte, porque la persona que pudo delatarlo no habló. Las provincias andaluzas más difíciles de conquistar políticamente eran para él Almería y Huelva, los dos puntos más opuestos de la geografía. Podría ser presidente de la III República si Pablo Iglesias le deja.