Javier, hijo del
filósofo Julián Marías ya sonaba. Había publicado “Los dominios del
lobo” y “Travesía del horizonte”. El padre vino a Sevilla para hablar
en el Colegio de Ingenieros Industriales sobre si la técnica es
humanización o deshumanización. Aquel año le concedieron el premio de
periodismo Ramón Godó.
─¿Cuándo se encontrará el intelectual a gusto en España?
─Enteramente a gusto, probablemente nunca, porque el intelectual siempre tiene un cierto descontento.
Julián Marías, miembro de la Real Academia Española como su paisano Miguel Delibes, ocupaba el sillón “S” que dejó vacante el humorista gallego Wenceslao Fernández Flores.
─¿Le resulta atractivo nuestro país?
─Muy atractivo.
─¿Cuándo se encontrará el intelectual a gusto en España?
─Enteramente a gusto, probablemente nunca, porque el intelectual siempre tiene un cierto descontento.
Julián Marías, miembro de la Real Academia Española como su paisano Miguel Delibes, ocupaba el sillón “S” que dejó vacante el humorista gallego Wenceslao Fernández Flores.
─¿Le resulta atractivo nuestro país?
─Muy atractivo.
