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miércoles, 25 de diciembre de 2019

El Maestro

Lo más entrañable de la cena navideña de los Acuarelistas de Sevilla fue la compañía de José Luís Fabre, el maestro, como lo llamó Luís Lomelino. Su presencia alegró a todos, siempre atentos a sus obligadas visitas al Hospital Virgen del Rocío. Se sumó al acto, venido desde Granada, el presidente de la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía. 

Me contó José Luís que en el hospital los médicos lo tratan muy bien, como si en el ambiente rondara Elías Cañas (q.e.p.d.) Y, como si se hubiera excedido en la expresión, añade: "Para ser buena persona no hace falta creer en Dios. Yo soy ateo, ateísimo. Pero barrunto que para creer es necesario ser bueno" 

El intercambio de acuarelas de los asistentes, por sorteo, puso fin a la cena. Fue muy celebrado el pajarito de Paqui. Lo pintó que parecía que se iba a escapar del papel.

viernes, 10 de agosto de 2018

Maravilloso pintor, mejor persona

Hoy hace 90 años que José Luís Fabre nació en Almería, donde, dice él, había legañas, hambre y alpargatas. 
Cuando encontró a la que sería la mujer de su vida, sus padres la obligaron a ingresar en un convento de monjas porque no toleraban que estuviera enamorada de un comunista. Ante este contratiempo el pretendiente, que era y es ateo, decidió ir todos los días a la misa del convento para poder ver a su amada, que era hija de un inválido, afiliado a la Falange. 
A ella le había contado José Luis que su padre perteneció, por azar, al Ejército republicano y que su madre, cuando él tenía ocho años, estuvo detenida en el castillo de Santa Bárbara, en Alicante, porque la sorprendieron bordando una bandera del partido comunista. 
- ¿Un recuerdo que nunca se te va?
-El de mi madre con mis cuatro hermanos y yo, todos muy pequeños, escapándonos de los falangistas. Era como una gallina que protege a sus polluelos.