Aquella especie de ciudad que era la
fábrica de “Hytasa” con cuatro muros le hizo sentir que entraba en algo
que no tenía salida. Salvador Távora había cumplido, días antes,
catorce años. Entró en el taller mecánico como aprendiz.
Él venía del cariño de su familia y del afecto del profesor del colegio. Ahora, con setenta y siete años, sigue aprendiendo a vivir.
-¿Aman tus hijas todo lo que amas tú?
-Sí.Aman a su clase, que es la de su padre, es decir, la clase trabajadora y aman a su tierra, que es Andalucía.
-¿A qué aspiran?
-A lo mismo que aspiro yo: a ayudar a hacer un entorno de vida donde sea posible la realización de la persona sin imposiciones que mutilen sus deseos.
Él venía del cariño de su familia y del afecto del profesor del colegio. Ahora, con setenta y siete años, sigue aprendiendo a vivir.
-¿Aman tus hijas todo lo que amas tú?
-Sí.Aman a su clase, que es la de su padre, es decir, la clase trabajadora y aman a su tierra, que es Andalucía.
-¿A qué aspiran?
-A lo mismo que aspiro yo: a ayudar a hacer un entorno de vida donde sea posible la realización de la persona sin imposiciones que mutilen sus deseos.
