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martes, 11 de febrero de 2014

Pequeñeces sobre los Padres de la Constitución

De las siete grandes personalidades políticas que participaron en el redacción del texto constitucional de 1978 viven tres. Nacieron en 1940. Son Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, abogado de la familia Franco; Miquel Roca i Junyent, abogado de una hija del rey y José Pedro Pérez-Llorca, defensor de la alcaldesa de Madrid, de la que ha escrito que te gana en las distancias cortas y con la que ha coincidido en bastantes encuentros públicos y privados.  Y de los vivos a la paz de los muertos:
A Gabriel Cisneros Laborda le impactó una bala de ETA. Por falta de pruebas, Arnaldo Otegi no fue condenado. Falleció a consecuencia de un cáncer de hígado.
A Jordi Solé Tura le diagnosticaron Alzheimer en 2004. Murió en 2009. En 2008 su hijo Albert ganó un Premio Goya a la mejor película documental  por su obra “Bucarest, la memoria perdida”.
En el verano del año 2000 Gregorio Peces-Barba Martínez se presentó en la candidatura que lideraba Lorenzo Sanz para la presidencia del Real Madrid. Ganó Florentino Pérez. Murió en 2012, La familia no quiso instalar la capilla ardiente en el Congreso. Era soltero. En 1986 adoptó un hijo.
Manuel  Fraga Iribarne dejó de existir a los 89 años en 2012. Padecía un afección respiratoria que no era consecuencia de su baño en Palomares.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Nada de privilegios para unos y temores para otros

Al  profesor  Enrique Tierno Galván  le encomendaron que elaborase el breve preámbulo de la Constitución de 1978. En él  expresa la voluntad de la  Nación española de promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. A principios de aquel mismo año encargaron al profesor una tarea también breve, pero  en esta ocasión tenía que ver con la constitución humana: entregar a Susana Estrada un  galardón que le había concedido el diario Pueblo como reconocimiento a la lucha  de la actriz por reivindicar la libertad escénica. Es decir  por poder desvestirse, empelotarse,  como Dios manda: sin miedo. Llegó el momento de la celebración y Susana acudió con la verdad desnuda e inocente de su seno derecho, expuesto a los rigores de aquel invierno de 1978, detalle que enseguida captó Tierno Galván al decirle: "No vaya usted a enfriarse".
Años antes de esta sorpresa, el profesor  pasó una tarde en Sevilla, vigilado a distancia por la Brigada Político Social. Tenía prisa.
 -¿Cómo se puede practicar en España lo de dar de comer al hambriento, beber al que tiene sed, vestir al desnudo…?
-Me pide que en medio minuto le exponga un programa político.
-Don Enrique, el  tiempo lo ha marcado usted.
-Me pide más: un programa moral.
(Después dijo que todo se reducía a abrir el camino a la democracia, a la posibilidad de que todos los españoles participen en las decisiones del poder. Y que nada de privilegios para unos y temores para otros).